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	<title>Semanario Diocesano Pueblo de Dios</title>
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		<title>ASÍ LO VIVO YO </title>
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		<content type="text/html" mode="escaped"><![CDATA[Con motivo de la jornada mundial de la vida consagrada, quisiera transmitirles lo que es la vida religiosa, lo honrada que me siento al poder decirme “Hna”, y como se puede ser feliz en un convento.  <br />Soy riojana aunque actualmente resido en Pasajes de San Pedro (Guipúzcoa), y religiosa de la Obra Misionera de Jesús y María, congregación religiosa asentada en Logroño desde 1947 y constituida, como tal, por el Obispo de Calahorra y la Calzada – Logroño, don Abilio del Campo, en 1961. <br />Desde mi experiencia, la felicidad es consecuencia de la fidelidad. Creo firmemente que esta afirmación es aplicable a cualquier estado de vida. Pero no es una receta mágica: en ciertos momentos, ser fiel supondrá ceder, algunas renuncias, doblegarse a otros gustos, ideas, opiniones, etc. ¿Acaso no ocurre lo mismo en el matrimonio? <br />¡Claro que soy feliz!, y tanto mas feliz cuanto más me ciño a lo que entiendo es lo voluntad de Dios, haciéndolo todo con mi mejor disposición. Esto me da paz y me llena interiormente, incluso si las cosas no salen como una desearía. En mi fundadora, la M. Pilar Izquierdo, tengo un excelente ejemplo a seguir. Ella se dejó llevar por la voluntad de Dios en cada momento, incluso cuando peligraba su fama y su obra.<br />En la vida religiosa se nos brinda una serie de normas (constituciones), votos, horarios y la vida comunitaria, que son como pequeños rieles. Cumplir con ellas diariamente nos ayudan a crecer en el amor a Dios y  a los hermanos. Para logar esto no basta con “cumplir las normas”, lo fundamental es el espíritu que una las viva. <br />Quiero decir que lo más importante en nuestra vida es la Eucaristía y la oración personal diarias. Desde ellas debemos ir a los apostolados, desde la oración a la acción. Si no lo vivimos así es como si a un coche le quitáramos la dirección: al final se estrella. Si los religiosos ponemos la confianza solo en nuestro esfuerzo, pues mira, hay muchísimos profesionales que lo hacen tan bien o mejor que nosotros. Nuestra misión no es atender enfermos, dar clases a niños o jóvenes y atender a los pobres sin más. Nuestra misión es acercar los hombres a Dios y el amor de Dios a los hombres. Yo le pido al Señor que, al igual que El en la Eucaristía se parte y reparte a diario entre nosotros, yo sepa partirme y repartirme al realizar el apostolado que me encomiendan mis superiores.  <br />A veces algunos te dicen: “es que vosotras renunciáis a muchas cosas”. ¿Y quien no? Toda decisión implícita alguna renuncia. Los votos que nosotras hacemos no son una renuncia a vivir como mujeres normales, saludables y realizadas, sino que nos liberan: el no estar atadas a nada ni a nadie nos permites dedicarnos a todos de lleno. Las penas también llegan ¿cómo no? Pero decimos con S. Pablo “¿Quién podrá apartarnos del amor de Cristo (Rom. 8,35-37). Además, El no se deja ganar en generosidad como buen esposo. Lo veo en la protección que encuentro en los trabajos que me encomiendan, con mi familia, con las personas queridas y en una misma. Nuestras comunidades y a las personas allegadas también son motivo de consuelo y satisfacción.<br />Desde aquí quiero dar ánimos a todos los religiosos: que sigamos intentando ser esos los ojos, oídos, pies y manos que necesita Jesús en la tierra. Que sepamos transmitir la alegría de Cristo resucitado. <br />Hna. Nuria Caño Montejo (O.M.J.M.)<br /><br /><br /><br /><br /><br /><br /><br /><br /><br /><br />RECUERDA<br />Que el martes 31 celebra laIglesia la fiesta de san Juan Bosco, maestro de la juventud. De él dijo el Papa Pío XI: “En su vida, lo sobrenatural se hizo natural y lo extraordinario, ordinario”.<br /><br />]]></content>
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		<title>  IV domingo del Tiempo Ordinario</title>
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		<content type="text/html" mode="escaped"><![CDATA[      	 Dt 18, 15-20   /   Sal 94  /   ICo  7, 32-35   /  Mc 1, 21-28<br /><br />1. Demasiadas opiniones, demasiada confusión<br />	La televisión, los periódicos, la radio, Internet, no dejan de bombardearnos con mil opiniones, comentarios y protestas ¿A quien hacer caso?  <br />	En la paz y el silencio de nuestras iglesias  resuena otra voz ¿La escuchamos? ¿Tenemos valor para oír la Palabra de Dios que se predica en ellas? ¿O nos pasa como al Pueblo de Israel, que prefería oír a los complacientes adivinos del entorno, en vez de a los exigentes profetas que les hablaban y corregían de parte de Dios? <br />	Dios ha cumplido su promesa, enviando a su Hijo Jesucristo: “Suscitaré un profeta y pondré mis palabras en su boca y dirá lo que yo le mande y a quien no escuche las palabras que pronuncie en mi nombre, yo le pediré cuentas”. ¿Qué interés ponemos en escuchar el evangelio de Jesucristo? ¡Desaparecerán las dudas, que afectan a la conciencia y al corazón, si somos de verdad creyentes en Cristo y oyentes de su Palabra!<br /><br /><br />2. ¿Nos preocupa lo importante?<br />Seguimos oyendo en este domingo la continuación de la Carta de San Pablo a los Corintios, que hoy nos habla de una vocación de entrega: la de quienes renuncian al bien del matrimonio para ocuparse sólo de Dios y de los hombres, por amor a Dios.<br />Nuestra sociedad del bienestar la desprecia. Pero los verdaderos creyentes la promueven y fomentan, entendiendo lo que dice el Apóstol: “Os digo esto para vuestro bien, no para poneros una trampa, sino para induciros a una cosa noble y al trato con el Señor sin preocupaciones”.<br />¿Por qué no nos ocupamos algo más de Dios y un poco menos del bienestar, del dinero, o del ocio? ¿No recibimos de Dios vida y tiempo para todo? ¡Estar con Dios, sin preocupaciones, es la mejor inversión! Si Dios tiene más sitio en nuestra sociedad, florecerán de nuevo las vocaciones sacerdotales, religiosas y de laicos entregados, ¡no lo dudemos!<br /><br />3. ¡Por fin Alguien con autoridad y prestigio reconocido!<br />“Se quedaron asombrados –leemos en el evangelio de la misa- de la enseñanza de Jesús, porque no enseñaba como los letrados, sino con autoridad”.<br />Este año en nuestra diócesis hemos tomado como lema para el curso pastoral precisamente esa frase del evangelio: “Enseñaba con autoridad”, para implicarnos todos, admirados de Cristo, en nuestra formación como creyentes.<br /> ¿Estamos convencidos de que Jesucristo es el guía que necesitamos para no desorientarnos en esta confusa sociedad? ¿Dedicamos tiempo a la oración, a la participación en la misa dominical, a alguna actividad religiosa formativa que nos ofrezca la parroquia o la diócesis? Los grupos bíblicos parroquiales, por ejemplo, son una valiosa oferta que nos hacen las parroquias ¿los conocemos? ¿Participamos en ellos?<br />Lo escribió con gracia  San Juan de la Cruz: “Porque en darnos Dios, como nos dio a su Hijo, que es una Palabra suya, que no tiene otra, todo nos lo habló junto y de una vez en esta sola Palabra…; porque lo que hablaba antes en partes a los profetas ya lo ha hablado en el todo, dándonos al Todo, que es su Hijo.” <br />Con Cristo, pues, no nos desorientaremos y orientaremos a tantos desorientados como abundan en nuestra sociedad. Tal vez sin ellos saberlo, esperan que los orientemos, ¡no los defraudemos!<br /><br /><br /><br /><br />						Ángel Mª Pascual<br />						<a href="mailto:pascualangelma@hotmail.com" target="_blank" >pascualangelma@hotmail.com</a><br /><br />Lunes: 2S 15, 13-14.30; 16, 5-13 a  / Sal  3  / Mc 5, 1-20<br />Martes: 2S 18, 9-10. 14b. 24-25 a. 30  /  Sal 85 /  Mc 5, 21-43<br />Miércoles: 2S 24, 2. 9-17  /  Sal  31 /  Mc 6, 1-6<br />Jueves: LA PRESENTACIÓN DEL SEÑOR<br />Ml 3, 1-4  /  Sal 23 /  Lc 2, 22-40<br />Viernes: Si 47, 2-13  / Sal 17 /  Mc 6, 14-29<br />Sábado: 1R 3, 4-13   /  Sal 118  /  Mc 6, 30-34<br /><br /><br />Reflexiones<br /><br />“Levántate y vete; tu fe te ha salvado”<br />Con estas palabras de Jesús en el evangelio de Marcos comienza el Mensaje del Papa Benedicto XVI para la XX Jornada Mundial del Enfermo, el 11 de febrero,  día de  Nra. Sra. de Lourdes. <br />Con esta ocasión y bajo el mismo lema, el Secretariado Diocesano de Pastoral de la Salud ha organizado a lo largo del mes de febrero unas <br /><br />JORNADAS DE PASTORAL DE LA SALUD<br /><br />Pueblo de Dios  comunicará con tiempo las diversas conferencias y actividades. Concretamente: <br />El día 2 de febrero,  jueves<br />Conferencia: “ La fuerza terapéutica de la celebración de los sacramentos en la enfermedad”<br />a cargo del Padre Elías Laguna, Salueña, psicólogo.<br />Lugar: Salón de las Oficinas Diocesanas de Logroño, C/ Obispo Fidel García 1<br />Hora: 17,30 a 19,00 <br /><br />El día 9 de febrero, jueves<br />Taller: Cine/Salud<br />Video Forum: Cartas a Dios, film de Eric Emmanuel Schmit<br />Moderador: D. Vicente Robredo García, Vicario General <br />Lugar y hora, los mismos que arriba.<br /><br /><br />En el marco del programa de encuentros “Dialoguemos de…” <br />organizado por el Movimiento de Cursillos de Cristiandad, <br />D. Javier Fernández Malumbres <br />impartirá una Conferencia sobre el tema :<br /><br />DESARROLLO, SUBDESARROLLO: POBREZA<br /><br />Día: 8 de Febrero de 2012, Miércoles<br />			    Hora 20:00<br />			    Lugar: Sala de Conferencias de Ibercaja<br />			    C/ San Antón<br /><br />D. Javier Fernández Malumbres, riojano, de Alfaro, es licenciado en Ciencias de la Información por la Universidad Complutense de Madrid y Diplomado en Estudios Eclesiásticos. Después de haber ostentado diversos puestos de responsabilidad, entre otros el de redactor de la revista “Ecclesia” o el de director de la revista “Caritas”  y redactor jefe  del semanario “Vida Nueva”, desde 2003 trabaja en los Servicios Centrales de Manos Unidas. Ha visitado proyectos de desarrollo en Bolivia, Ecuador, Mozambique, Kenia, Benín y en los estados de Rajastán, Bengala Occidental y Orissa, en la India.<br /><br /><br />UNA CITA MUY INTERESANTE<br />	El presidente del Consejo de Europa,  Herman Van Rompuy, citó al comienzo de una conferencia suya, el pasado 15 de noviembre, en la Universidad Gregoriana de Roma, estas palabras: “No tiene mucha importancia que Europa sea la más pequeña de las cuatro partes del mundo por la dimensión de su territorio, visto que es la más considerable de todas por su comercio, navegación, fertilidad, sus luces y la industria de sus pueblos, por el conocimiento de las artes, de las ciencias, de los oficios, y lo más importante, por el cristianismo cuya moral benefactora sólo tiende al bienestar en la sociedad”. La cita, que yo he subrayado en sus últimas líneas, es muy interesante porque está tomada del artículo Europa en la enciclopedia escrita por Diderot y d’Alambert, que no es que se señalaran por su compromiso cristiano.   <br />	Recordando ahora que en enero de 2008 Benedicto XVI hubo de suspender una conferencia en la Universidad La Sapienza de Roma, el claustro más grande de Europa, debido a la queja de 67 catedráticos, a desagradables pintadas y a la amenaza de otras protestas públicas, yo me pregunto quiénes demostraron tener verdadero talante universitario, si los que no dejaron entonces hablar al Papa en La Sapienza  o quienes ahora en la Gregoriana de Roma invitaron al presidente del Consejo de Europa y dieron ocasión a que éste impartiera una excelente conferencia. Invito al lector a encontrar su contenido y a leerlo en <a href="http://www.zenit.org." target="_blank" >www.zenit.org.</a><br />Luis María Centeno.  <br /><br /><br />]]></content>
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		<title>La Iglesia ante la crisis</title>
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		<content type="text/html" mode="escaped"><![CDATA[ <br />Cada día somos más conscientes de la realidad social que estamos viviendo en los últimos tiempos a causa de la crisis, que nos está conduciendo a un aumento global de la pobreza, que sufren especialmente aquellos que no la han creado.  <br /><br />Estamos poniendo rostro y nombre a las causas que la han provocado, son múltiples y complejas; también tenemos claro que las soluciones no se pueden limitar a reformas de tipo económico, ya que no sólo económicas son sus causas. <br /><br />Hasta ahora el hablar de la defensa de los derechos humanos fundamentales nos hacía  mirar sobre todo a los países que sufren una situación de crisis crónica, agravada más y más por los conflictos armados o las políticas nefastas de los gobiernos corruptos. Pero la actual situación de crisis socioeconómica también está haciendo peligrar estos mismos derechos en aquellas sociedades “primermundistas”  que se creían a salvo.<br /><br />El número creciente de personas que pierden su empleo, su vivienda, que ya no pueden pagar servicios básicos como la luz o el agua, y se alimentan de la caridad de otros, va en creciente aumento en nuestra  comunidad riojana. El estado de bienestar de otro tiempo, ya no está al alcance de la mano de muchos de nuestros conciudadanos y vecinos.<br /><br />¿Cómo plantear desde la fe este problema? <br />De entrada, hemos de reconocer que los cristianos no tenemos soluciones técnicas que podamos extraer automáticamente del Evangelio, pero sí que las palabras y los hechos de Jesús y su anuncio del Reino de Dios como nuevo orden de vida personal y social, tienen por necesidad unas implicaciones sociales y económicas.<br /><br />Los cristianos contamos con criterios éticos para valorar toda la actividad humana,  incluida la económica, tan decisiva a la hora de lograr una vida justa y digna para todos los seres humanos. Por eso tenemos que zanjar de una vez dos malentendidos: primero, pensar que la actividad económica se desarrolla de forma ajena a la ética; segundo, suponer que la salvación cristiana sólo posee una dimensión espiritual o transcendente. <br /><br />Como cristianos necesitamos realizar un análisis profundo de las razones que han conducido a  nuestra situación actual, y a la luz de la Doctrina Social de la Iglesia, inspirar y proponer la búsqueda de respuestas a los problemas sociales, políticos y económicos.<br /><br />Y lo primero que nos previene el Evangelio es no caer en la tentación del uso “patológico” del dinero. Esto ocurre cuando, en lugar de considerarlo como mero instrumento para satisfacer las necesidades humanas, se convierte en adicción insana e idólatra. <br /> <br />Si los bienes y el dinero son signo de bendición en la vida de las personas y un medio para transformar y mejorar nuestro mundo, su mal uso puede metalizar el corazón humano, enfriando tremendamente su vocación al amor y sus relaciones de justicia y fraternidad con todos. <br /><br />A grandes males, grandes remedios. A la luz del  mensaje central del cristianismo, es decir, a la luz de las “obras de misericordia” (Mt. 25, 31-46), hay tres claves que nos pueden ayudar a convertir las duras dificultades en oportunidades de crecimiento personal y comunitario: la mirada atenta a la heridas de la crisis, el discernimiento evangélico y el compromiso de hacer todo lo que está en nuestra mano para proteger a los más desvalidos.<br /><br />Víctor M. Jiménez López de Murillas<br /><a href="mailto:catequesis@iglesiaenlarioja.org" target="_blank" >catequesis@iglesiaenlarioja.org</a><br />]]></content>
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		<title>Patrimonio</title>
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		<content type="text/html" mode="escaped"><![CDATA[Generalmente, las normas se dan con buena intención, pero mal entendidas puedes acarrear verdaderos desastres. Para muestra, un botón.<br />Las constituciones del sínodo del obispo Lepe, publicadas en 1700, señala, a la hora de hablar de las imágenes, que “si fueren de escultura, sean de bulto entero… y prohibimos las imágenes de talla compuestas solamente de cabeza y manos, teniendo todo el interior de varas o listones de madera, por ser cosa irreverente y de mucha indecencia. Hágase la imagen como se debe, o no se haga”.  <br />	La intención de realizar este tipo de imágenes era la de vestirlas, pues esta moda había arraigado fuertemente en la Península; pero ¿para qué hacer una imagen de bulto entero si luego se cubría con paños diversos?<br />La prohibición de Lepe desarraigó, de momento, el uso de las llamadas “imágenes de vestir”, algunas de ellas realmente prácticas, como los pasos procesionales, que al perder peso ganaban en agilidad al transportarlos. Muchos de los pasos de Semana Santa o Dolorosas son de esta forma, aliviando así a quienes luego las portaban a hombros en las procesiones.<br />Pero el problema llegó al interpretar lo referente a las imágenes de bulto, y especialmente las ya talladas, las cuales para ser vestidas, moda que no disminuyó con la prohibición, sufrían terribles mutilaciones que apenas dejaban del original una parte del busto, las cabezas y las manos. Algunas tuvieron más suerte y se salvaron de estos atropellos, gracias a su tamaño más pequeño, al ser complementadas con bastidores que realzara los mantos, salvando así su parte inferior, aunque para afianzar la estructura también sufrieron desperfectos.<br />El sínodo de Lepe no animó a la mutilación de las imágenes ni quiso decir esto en absoluto. Pero el gusto por vestirlas y el afán en seguir la moda del tiempo produjo desastres aún hoy visibles en muchas tallas de nuestra Diócesis. El prelado quiso salvar el buen gusto, pero la moda y quienes interpretaron mal el precepto acabaron por producir daños irreparables en imágenes de extraordinaria calidad.<br />]]></content>
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		<title>RELIGION Y SOCIEDAD</title>
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		<content type="text/html" mode="escaped"><![CDATA[DIÁLOGO SOCIAL: RELIGIÓN - SOCIEDAD<br /><br /> <br /> <br /><br />La religiosidad condiciona el desarrollo de las sociedades en una doble vertiente: por un lado, promueve un sistema de valores que los individuos aprenden, sobre todo en las familias,  y que interiorizan conforme desarrollan su propia personalidad. Un hombre o una mujer ejemplar transformarán su entorno; por otro lado, el crecimiento en número de una comunidad religiosa hace más visible la estructura moral, el ritual y la historia de dicha religión: no serían   concebibles el impacto mediático de la Conferencia Episcopal Española, ni la Semana Santa española, ni el peso cultural de nuestro patrimonio artístico, si la mayoría de los españoles no fueran católicos.<br />Tradicionalmente se distinguen dos tipos de creyentes: <br />-	Los practicantes: aquellos que se esfuerzan en ser consecuentes con la fe que profesan en su vida familiar y profesional, que procuran mantenerse formados en los temas cuya repercusión o calado requieren una valoración a la luz de la fe, que se preparan para recibir los sacramentos consciente, digna y asiduamente, que viven la proyección social de su fe (procesiones y otras celebraciones públicas, declaraciones y manifiestos de los obispos o de grupos laicos, participación en los debates que combaten leyes abiertamente inmorales, etc.) como expresión preclara de la libertad religiosa. <br />-	Y los no practicantes: aquellos que adoptan una actitud pasiva en lo referente a la religión, relegándola al ámbito estrictamente privado y de los sentimientos particulares; no hacen ningún esfuerzo por actualizar su formación religiosa, viven los sacramentos de iniciación como un evento social o como parte de la tradición familiar, pero  no piden los demás sacramentos, entienden que borrar del mapa social las expresiones religiosas públicas no supondría agravio alguno ni diferencia sustancial, que las asociaciones de fieles no han de beneficiarse de ninguna subvención estatal, y que los argumentos religiosos no tienen cabida en la discusión de leyes que afectan al colectivo de los españoles.<br />Yo añadiría un tercer grupo, que probablemente aglutina a la mayoría de los españoles: los cristianos “informales”. Serían aquellos cristianos que, pese a no mover un dedo para ser consecuentes con su fe, sienten muy hondo la religión recibida de sus padres o abuelos y la reconocen como raíz cultural inapelable. No van a misa los domingos por pereza, pero acuden a la iglesia cuando suben al pueblo paterno; reconocen y desean el modelo de familia y sociedad que promueve el cristianismo - aunque no sean consecuentes con él- por parecerles el más sensato y viable; no son indiferentes a la fe católica y aunque recurren a los tópicos para criticar a la Iglesia, defienden el cristianismo  y sus expresiones como aquel que defiende al chico con gafas del que todos se ríen en el patio del colegio. <br />Tal como lo veo, sólo los primeros están capacitados para participar en el diálogo social. Y puesto que es imposible conocer el Evangelio - o la Doctrina de la Iglesia emanada del mismo - y no sentirse vivo por dentro a la par que protagonista de la propia historia, estos cristianos son también los más indicados para presentar en público las razones del cristianismo.<br />La semana pasada señalaba cuál es la relevancia del hecho religioso para concluir que los argumentos enraizados en la propia religión, pueden ser compartidos o no pero, no son irrelevantes. Los cristianos tenemos, por lo tanto, derecho a reclamar voz y voto propios en aquellos asuntos que afectan a dimensiones esenciales de la persona. <br />Afirmar que un alcalde o un médico tocólogo, ateo o agnóstico, es más imparcial y justo que otro practicante, es perverso y falso. No se puede asociar el bien con la ley impuesta por los gobernantes (positivismo)  y la moral con el subjetivismo de la persona. <br />El bien y el mal objetivos existen, y cualquier hombre es capaz de discernirlos. Por ejemplo, toda persona puede entender que matar es malo, cosa que no puede decirse de la ley hipotecaria. La norma de conducta universal que señala el camino del bien es la ley natural (perfectamente reunida en los mandamientos de Moisés). Esta ley apela a lo moralmente recto, lo imponible, mientras que las leyes civiles son (o deberían ser) consejos que aspiran a promover la progresiva perfección de las sociedades.  Por lo tanto, en la búsqueda de la verdad que nos conduce a una sociedad más justa y libre conviene tener presentes todos los puntos de vista posibles (el estadista, el filosófico, el del derecho…. También el religioso. <br />]]></content>
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		<issued>2012-01-28T00:00:00Z</issued>
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		<title>LA EVANGELIZACIÓN (V)</title>
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		<content type="text/html" mode="escaped"><![CDATA[La iniciación cristiana<br /><br /><br />	En mi escrito anterior decía que la acción misionera, llamada también misión “ad gentes”, estaba dirigida principalmente a los no creyentes y a todos aquellos que, nacidos en un entorno familiar cristiano, han ido abandonando progresivamente la fe. Y hacía esta pregunta: ¿Qué ha de buscar este primer momento de la Evangelización? Y respondía: la fe en Dios y la conversión.  <br />	El segundo momento del proceso evangelizador es la acción catequética de iniciación cristiana.<br />	¿A quién va dirigida? Fundamentalmente a quienes ya se han convertido y desean iniciarse en la fe de forma seria y comprometedora, y llevar una vida en coherencia con esa fe. ¿En qué consiste esa iniciación cristiana? En la catequesis y en la participación en los sacramentos, sin olvidar una integración cada más intensa en la vida de la comunidad cristiana.<br />	¿A qué llamamos catequesis? La mejor definición nos la ofreció el Concilio Vaticano II en dos de sus documentos. El Decreto Christus Dominus dice que los obispos han de velar para que se dé con diligente cuidado la formación catequética, cuyo fin es que la fe, ilustrada con la doctrina, se torne viva, explícita y operativa, tanto en los niños y adolescentes, como en los adultos . Este breve texto nos indica que el fin de la catequesis no puede ser otro que avivar la fe, que lleve a los que la reciben a una relación personal con Dios. Más aún, el fin de la catequesis es conseguir que lleguemos a un conocimiento de Dios que se traduzca en obras, lo que comúnmente llamamos fe operativa porque la fe sin obras está muerta.<br />	El Documento Conciliar Gravissimumm Educationis define la formación catequética como el instrumento que ilumina y robustece la fe, nutre la vida con el espíritu de Cristo, conduce a una consciente y activa participación en el misterio Litúrgico, y mueve a la acción apostólica . <br />	No podemos olvidar que una catequesis “bien dada” debe proporcionar los siguientes elementos: el conocimiento suficiente de los contenidos de la fe, un nivel de formación y de bagaje moral realmente adecuados, una sensibilidad Litúrgica en correspondencia con la edad y las circunstancias personales y, lo que nunca puede faltar, la preparación apostólica suficiente para “dar razón de nuestra fe” ante los que nos rodean: familiares, amigos, compañeros de estudio o de trabajo, etc. Nunca se debe olvidar la faceta apostólica que en cada cristiano tiene su origen en el Bautismo.<br />	Hoy, la catequesis se entiende no como una mera y simple instrucción, sino como una verdadera educación de la fe de los niños, de los jóvenes y adultos, que comprende especialmente la enseñanza de la doctrina cristiana, dada generalmente de modo orgánico y sistemático, con  miras a iniciarlos en la plenitud de la vida cristiana .<br />	La Iglesia, pues, a través de la catequesis, alimenta a sus hijos con su propia fe y los hace realmente miembros suyos. Así lo expresa bellamente el Papa san Gregorio Magno cuando dice: Después de haber sido fecundada, concibiendo a sus hijos por el ministerio de la predicación, la Iglesia les hace crecer en su seno con sus enseñanzas.<br />	Así, pues, la catequesis siempre habrá de estar orientada hacia la adhesión de toda la persona a Cristo, que de forma escalonada ce concretaría en lo siguiente: buscar a Cristo, encontrar a Cristo y amar a Cristo, dándole a conocer a los demás.<br />	Felicito  a quienes estáis comprometidos en esta misión catequética de la Iglesia: padres, sacerdotes, catequistas, maestros, religiosos, etc. Gracias por vuestra entrega. No os desaniméis. El Señor está con vosotros y os ayudará si sabéis pedírselo con humildad y confianza.<br />	Con mi afecto y bendición,<br /><br />+ Juan José Omella Omella<br />Obispo de Calahorra y La Calzada-Logroño<br /><br /><br /><br />Frase a destacar<br />El fin de la catequesis no puede ser otro que avivar la fe, que lleve a los que la reciben a una relación personal con Dios. Más aún, el fin de la catequesis es conseguir que lleguemos a un conocimiento de Dios que se traduzca en obras, lo que comúnmente llamamos fe operativa porque la fe sin obras está muerta<br /><br />]]></content>
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		<issued>2012-01-22T00:00:00Z</issued>
		<modified>2012-01-22T00:00:00Z</modified>
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		<title>LLAMADOS A PENSAR Y VIVIR DE NUEVO NUESTRA FE</title>
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		<content type="text/html" mode="escaped"><![CDATA[Un año más estamos rezando por la “unidad de los cristianos”, sabiendo que lo hacemos unidos a millones de cristianos que vivimos separados en diversidad de Iglesias y comunidades cristianas. Esta vez lo hacemos mientras se está preparando el Sínodo de los Obispos que va a estudiar el tema de la “nueva evangelización”,  tratando de encontrar el mejor camino para anunciar y llevar el Evangelio a nuestro mundo. Vamos a recordar la oración que Jesús dirigió al Padre por nosotros: “Te ruego, Padre, por los que han de creer en mí, para que todos sean uno. Como tú, Padre, estás en mí y yo en ti, que ellos también sean uno en nosotros, para que el mundo crea que tu me has enviado”    (Jn 17, 20-21). Con esta oración el Señor nos hace ver que la tarea de la “evangelización” está íntima e indisolublemente unida a la “unidad de los cristianos”. “La división de los cristianos, confesaba el Vaticano II, contradice abiertamente a la voluntad de Cristo, es un escándalo para el mundo y  perjudica la predicación del Evangelio a todos los hombres” (UR 1).   <br /><br />En la Conferencia Misionera Mundial celebrada en Edimburgo el año 1910 se oyó con emoción la intervención profética de un delegado chino interpelando a los misioneros de Europa y Norteamérica. Les dijo: “Vosotros nos habéis mandado misioneros que nos han dado a conocer a Jesucristo, por lo que os estamos agradecidos. Pero al mismo tiempo nos habéis traído vuestras diferencias y divisiones: unos nos predican el metodismo, otros el luteranismo, el congregacionalismo o el episcopalianismo. Nosotros os suplicamos que nos prediquéis el Evangelio y dejéis a Jesucristo suscitar en nuestros pueblos, por la acción del Espíritu Santo, la Iglesia conforme a su voluntad y al genio de nuestra raza”.<br /><br />Lo vivido en aquella reunión misionera llevó a la creación de dos movimientos  mundiales, “Fe y Constitución” y “Vida y Acción”, en los que trabajaban cristianos de diversas iglesias que buscaban la unidad de la Iglesia por dos caminos distintos y complementarios. “Fe y Constitución” organizó conferencias mundiales para estudiar los temas relacionados con la comprensión de la fe y con la organización y vida de las iglesias que dieron origen a las diversas rupturas de la unidad de la Iglesia. “Vida y Acción” invitaba a buscar la unidad impulsando el trabajo en común de los cristianos en el servicio al mundo, el dar unidos una respuesta evangélica a los problemas de la sociedad. La unión de estos dos movimientos dio origen a la creación del Consejo Ecuménico de las Iglesias que celebró su asamblea constitutiva en Ámsterdam el año 1948. Participaron en ella delegados de 147 iglesias ortodoxas, anglicanas y protestantes. En la actualidad este Consejo agrupa a 349 iglesias, denominaciones y comunidades de iglesias que representan más de 560 millones de cristianos. La Iglesia Católica no es miembro del Consejo Ecuménico de las Iglesias; pero a partir de la celebración del concilio Vaticano II mantiene con él una relación estrecha. Hay una Comisión Mixta que ha realizado numerosos diálogos y estudios conjuntos. Se da una colaboración en muchos de los programas y objetivos que se fijan en las Asambleas del Consejo Mundial de las Iglesias a las que asisten observadores oficiales enviados por la Santa Sede desde el año 1961. <br /><br />Ha pasado un siglo desde los orígenes del movimiento ecuménico moderno y se van a cumplir los cincuenta años de la inauguración del concilio Vaticano II  que reconoció que ese movimiento “había surgido por la gracia del Espíritu Santo” (UR 1) y que nos recordó que “la preocupación por el restablecimiento de la unión es cosa de toda la Iglesia, tanto de los fieles como de los Pastores, y afecta a cada uno según su propia capacidad” (UR 5). En el camino hacia la unidad querida por el Señor para su Iglesia el movimiento ecuménico ha dado pasos importantes; pero los resultados alcanzados hasta ahora no son más que una etapa. Y uno se puede preguntar ¿qué es lo más importante en este momento para caminar hacia la unidad?<br />Benedicto XVI respondió a esta pregunta en su reciente viaje a Alemania ante los representantes de la “Iglesia Evangélica en Alemania”.<br /> “Lo más necesario para el ecumenismo, dijo,  es  que no perdamos, presionados por la secularización, las grandes cosas que tenemos en común; aquellas que en definitiva nos hacen cristianos y que tenemos como don y tarea”.<br />Durante mucho tiempo hemos caído en el error de fijarnos en aquello que nos separa, sin darnos cuenta de la grandeza y valor de las cosas que tenemos en común (como la Sagrada Escritura y la fe expresada en el Credo).<br />“El gran progreso ecuménico de los últimos decenios ha estado, según el papa, en habernos dado cuenta de lo que tenemos en común”; algo que reconocemos cuando rezamos juntos, cuando damos testimonio unidos del Dios de Jesucristo y nos animamos a vivir en el mundo el estilo de vida cristiano.  <br />“En el contexto de un mundo secularizado en el que la ausencia de Dios se hace notar cada vez más y en el que la historia de su revelación parece relegada a un pasado cada vez más lejano”, la tarea de la evangelización nos “exige que pensemos y, sobre todo, que vivamos de nuevo la fe para que ésta sea una realidad actual”. “Cristo, y con Él, el Dios viviente, entrarán en nuestro mundo por medio de una fe, pensada y vivida de un modo nuevo”.  “El ayudarnos mutuamente a creer cada vez más viva y profundamente ha de ser uno de los objetivos centrales del ecumenismo. La fe vivida desde lo más íntimo de nosotros en una sociedad secularizada será la fuerza ecuménica más poderosa que nos congregará, guiándonos a la unidad en el único Señor”. Por eso le pedimos al Señor “aprender de nuevo a vivir la fe para poder así ser una misma cosa”. Y lo hacemos con la confianza a la que nos anima el lema de este año: “Todos seremos transformados por la victoria de nuestro Señor Jesucristo”.<br />Martín Mazo, Secretariado Diocesano de Ecumenismo.<br />]]></content>
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		<issued>2012-01-22T00:00:00Z</issued>
		<modified>2012-01-22T00:00:00Z</modified>
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		<title>Presentan la candidatura de la JMJ </title>
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		<content type="text/html" mode="escaped"><![CDATA[Presentan la candidatura de la JMJ 2011 a los premios Príncipe de Asturias de la Concordia<br /> La editora del diario ABC, Catalina Luca de Tena, ha presentado a la Jornada Mundial de la Juventad 2011 como candidata al premio Príncipe de Asturias de la Concordia. El comité organizador de la JMJ ha pedido adhesiones y apoyos a la candidatura antes del 29 de agosto. Para ello, los promotores han publicado en ´Facebook´ un modelo de carta, que más abajo reproducimos.  <br />El comité de la JMJ destaca para la candidatura de este acontecimiento que es &quot;el símbolo de convivencia y encuentro entre más de un millón de jóvenes de 193 países&quot;. Asimismo, señala que &quot;la juventud, la solidaridad y la convivencia pacífica que han inundado las calles de Madrid y del resto de España han devuelto la esperanza y el optimismo ante el futuro a todos los estamentos de la sociedad&quot;.<br />El premio Príncipe de Asturias de la Concordia tiene por objetivo reconocer la labor científica, técnica, cultural, social y humana realizada por personas, instituciones, grupos de personas o de instituciones en el ámbito internacional.Religión en Libertad apoya esta magnífica iniciativa manifestando a los organizadores de la misma nuestra adhesión.El comité organizador de la JMJ ha publicado en ´Facebook´ un modelo de carta para que todo el que quiera la envíe con su firma a <a href="mailto:direccionejecutiva@jmj2011madrid.com" target="_blank" >direccionejecutiva@jmj2011madrid.com</a> antes del 29 de agosto.<br /> <br />Éste es el modelo de carta propuesto por el comité organizador de la JMJ:<br />Muy Sres. míos:<br />He tenido conocimiento de la presentación de la candidatura al Premio Príncipe de Asturias de la Concordia de la Jornada Mundial de la Juventud Madrid 2011 (JMJ), por parte de Dña. Catalina Luca de Tena, Presidenta-Editora de ABC.<br /> <br />Quiero transmitirles mi adhesión y apoyo expreso a dicha candidatura en atención a los importantes méritos que concurren en este evento: entre el 16 y el 21 de agosto de 2011, la juventud, la solidaridad y la convivencia pacífica que han inundado las calles de Madrid y del resto de España han devuelto la esperanza y el optimismo ante el futuro a la todos los estamentos de la sociedad.<br />No sólo en nuestro país, sino en el mundo entero –una audiencia potencial de 600 millones de espectadores en los cinco continentes–, la Jornada Mundial de la Juventud Madrid 2011 ha sido el símbolo de convivencia y encuentro entre más de un millón de jóvenes de 193 países. Ante la crisis de valores que afecta a Occidente, y que ha aflorado en los últimos años en forma de crisis económica, este testimonio representa un importante modelo de referencia o ejemplo, a nivel global, para los jóvenes –creyentes y no creyentes- de un gran número de países en todas las regiones del mundo.<br />Finalmente, quiero dejar constancia de que el calado social y la organización de la JMJ Madrid 2011, en la que han trabajado de la mano los poderes legislativos, económicos, civiles y eclesiales, además de 30.000 voluntarios españoles y extranjeros, al proyectarse internacionalmente, se erige en un verdadero ejemplo que bien merecería el reconocimiento de ese prestigiosísimo galardón, cuya concesión serviría de acicate para redoblar esfuerzos y dar un mensaje de esperanza al mundo entero.<br />RECUERDA<br />Que el próximo 25 es la conversión de san Pablo. De él se ha dicho que fue un gran apóstol, no sólo porque hizo largos viajes, sino sobre todo por su unión de mente y de corazón, de todo su ser, con Cristo. ¡Imítale!<br /><br /><br />]]></content>
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		<title>III domingo del Tiempo Ordinario</title>
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		<content type="text/html" mode="escaped"><![CDATA[ASÍ NO PODEMOS SEGUIR ¡CAMBIEMOS!<br />      	   Jon 3, 1-5.10   /   Sal 24  /   I Co  7, 29-31   /  Mc 1, 14-20<br /><br />1. Hay situaciones que claman al cielo<br />	Nos indigna la corrupción, la falta de transparencia, la injusticia, la mentira, la búsqueda a toda costa de placer, pero ¿hacemos algo por cambiar?  <br />	La Palabra de Dios nos anima a intentarlo. Nos asegura que se puede. Porque Dios está a favor de la conversión y la provoca, como  lo cuenta dramáticamente el profeta Jonás.<br />	“Volver a la comunión con Dios, después de haberla perdido por el pecado, es un movimiento que nace de la gracia de Dios, rico en misericordia y deseoso de la salvación de los hombres. Es preciso pedir este don precioso para sí mismo y para los demás.” (Catecismo de la Iglesia)<br />	¿Por qué en vez de quejarnos tanto no oramos pidiendo la conversión? Desconfiamos de Dios y confiamos poco en la persona humana  y así dificultamos el cambio. Con el salmista recemos: “Recuerda, Señor, que tu ternura y tu misericordia son eternas; acuérdate de mí con misericordia, por tu bondad, Señor”.<br /><br /><br />2. ¡El momento es apremiante!<br />Lo escribía San Pablo a los cristianos de la corrupta ciudad griega de Corinto. Y nos lo dice a nosotros hoy como Palabra de Dios ¿haremos oídos sordos?<br />“El corazón del hombre es rudo y endurecido. Es preciso que Dios dé al hombre un corazón nuevo. La conversión es primeramente una obra de la gracia de Dios que hace volver a Él nuestros corazones: “Conviértenos, Señor, y nos convertiremos”. Dios es quien nos da la fuerza para comenzar de nuevo” (Catecismo de la Iglesia)<br />¡Qué buena ocasión esta época de recesión, de reajustes, para intentar reformar los corazones y no sólo los bancos, las empresas o los comercios! ¡Qué gran momento para emprendedores! Los creyentes debemos aportar a la regeneración de nuestra sociedad valores que perduran y que no se cotizan en bolsa, sino en el corazón ¿lo intentamos?<br /><br />3. Una experiencia de cambio<br />El mundo esclavista y degenerado del Imperio Romano, en el siglo primero de nuestra era, cambió gracias a un grupo insignificante, no de políticos, ni de economistas o potentados, sino de santos: unos pescadores de Galilea, última de las regiones del último país del Imperio. <br /> Lo lograron porque se tomaron en serio el mensaje: “¡Convertíos y creed la Buena Noticia, el Evangelio!” Lo hicieron vida propia y lo difundieron, persona a persona, casa a casa, ciudad a ciudad, por todo el imperio y dieron la vida por ello. <br />¿No podremos nosotros hacer lo mismo? ¿No necesitamos hoy una experiencia semejante de cambio, para devolver la transparencia, la moralidad, la solidaridad, la alegría a esta decadente y apesadumbrada sociedad del siglo XXI?<br />A eso nos llama el Papa cuando nos ha convocado a la Nueva Evangelización ¿Nos apuntamos a ella? ¿Nos interesamos en ella? ¡Merece la pena! ¡El mundo no puede esperar más! ¡Qué tarea tan apasionante nos espera! <br /><br />						Ángel Mª Pascual<br />						<a href="mailto:pascualangelma@hotmail.com" target="_blank" >pascualangelma@hotmail.com</a><br /><br />Lunes: 2S 5, 1-7.10  / Sal  88 / Mc 3, 22-30<br />Martes: 2S 6, 12b -15. 17-19  /  Sal 23 /  Mc 3, 31-35<br />Miércoles: LA CONVERSIÓN DE SAN PABLO<br />Hch 22, 3-16  /  Sal  116  /  Mc 16, 15-18<br />Jueves: 2Tim 1, 1-8  /  Sal 95 /  Mc 4, 21-25<br />Viernes: 2S 11, 1- 4 a. 5-10 a. 13-17  / Sal 50 /  Mc 4, 26-34<br />Sábado: 2S 1, 1-7 a. 10-17   /  Sal 50  /  Mc 4, 35-41<br /><br />]]></content>
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		<issued>2012-01-22T00:00:00Z</issued>
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		<title>JORNADA DIOCESANA DE FORMACIÓN Y CONVIVENCIA</title>
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		<content type="text/html" mode="escaped"><![CDATA[El 28 de febrero tendrá lugar en la casa de espiritualidad del seminario diocesano  la Jornada Diocesana de Formación y Convivencia, una gran ocasión para encontrarnos, dialogar y compartir. <br />Este año tendremos la suerte de contar con Vicente Altaba Gargallo, Delegado Episcopal en Cáritas Española, que nos ayudará a reflexionar a través de su ponencia “El voluntariado cristiano, una gozosa vocación”. Además, por la tarde, habrá una representación teatral del grupo “Cómicos, Grey de teatro”.  <br /><br />Vicente Altaba nos invita en estos momentos en el que el voluntariado está siendo objeto de múltiples y diversas aproximaciones a hacer una reflexión sobre nuestro voluntariado, contemplándolo como una gozosa vocación, que implica un estilo de vivir y trabajar a favor de los pobres. El Delegado Episcopal basará su ponencia en su libro “Gozos y retos del voluntariado vivido como vocación”, un excelente material para trabajar en los grupos. <br />En esta obra plantea, entre otras cosas, los retos de un voluntariado vivido como vocación: vivir abiertos a la realidad y a los nuevos rostros de la pobreza, alimentar la mística que da sentido al ejercicio de la caridad, formarnos para saber hacer y acompañar, asumir la dimensión de política y transformadora de la caridad, universalizar la caridad, profundizar en la dimensión evangelizadora de la caridad y no utilizar al pobre.<br /><br />¡¡¡Os esperamos!!!!<br /><br />Fdo. Comisión de Formación y Voluntariado<br /><br />]]></content>
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