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domingo, 25 de julio de 2010, 01:10 AM
Hoy, fiesta de Santiago Apóstol, último domingo de julio, el Sumanario Pueblo de Dios tomará un pequeño descanso. El reencuentro se realizará el primer domingo de septiembre. Agosto es, para muchas personas, tiempo de descanso, vacaciones, fiestas, viajes, reencuentros familiares… Pero probablemente este año las vacaciones y viajes queden muy reducidos por cusa de la crisis económica que toca de una manera u otra a todas las familias.
Y aunque no se puedan hacer las vacaciones como en otros años, sí se puede descansar un poco. Jesucristo tampoco hacía cruceros por el Mediterráneo, ni se tomaba unos días para ir a viajar a países exóticos. Sin embargo encontramos un texto muy bonito que puede ayudarnos en este tiempo de verano. Dice Jesús en el Evangelio: «Venid vosotros solos a un sitio tranquilo a descansar un poco» . Él se conforma con un lugar tranquilo para descansar, convivir, orar y recuperar fuerzas. De hecho ¿no consisten en eso las vacaciones?
Lo normal es que después de un año de trabajo, de preocupaciones, de estrés, experimentemos la fatiga y que deseemos descansar un poco. Pero si el descanso consiste ir de un sitio para otro, en ir cambiando cada varios días las maletas, ir agobiados por las carreteras y los aeropuertos del mundo… entonces, nos agotamos casi más que trabajando.¿Qué propongo, pues, para descansar un poco y recuperar fuerzas?
 No pensemos sólo en nosotros mismos. Nunca descansaremos ni seremos felices si sólo pensamos en nosotros mismos. Pensemos en los demás, en los otros miembros de nuestra familia. Es hermoso estar con todos. Tener tiempo para pasear juntos, charlar más de lo habitual, emprender iniciativas juntos. Todo lo que hagamos por unir la familia será tiempo muy bien empleado. Y no olvidemos a quienes están enfermos, impedidos o necesitados. Estar con ellos. Dedicarles un tiempo. Mostrarles nuestra cercanía y afecto… es también muy consolador
 No pensemos en no hacer nada. La ociosidad es muy mala para la salud corporal, psíquica y espiritual. Es importante estar ocupados. Es relajante saber cambiar de ocupación, salir de la rutina habitual. Ver cine, escuchar música, trabajar el jardín, hacer deporte… ¡Cuánto descansa la lectura de un buen libro en un rincón del monte o en la terraza de casa!
 Procuremos encontrar ratos y espacios para orar, para meditar, para hablar con Dios. Los Apóstoles descansaban con el Señor. Le escuchaban con atención, le contaban sus preocupaciones y sus proyectos. La oración personal y en familia es el mejor relajante que podemos encontrar: «Venid a mí todos los que estáis cansados y agobiados que Yo os aliviaré…» . Cuidemos la oración. Un verdadero creyente dedica en vacaciones más tiempo a la oración. Procura también, si es posible, hacer Ejercicios Espirituales o unos días de Retiro Espiritual. Y no dejemos de asistir a la Eucaristía. Los mártires de Abitinia, en los primeros siglos del cristianismo, decían a quienes les condenaron a muerte por no dar culto al Emperador de Roma: «Nosotros, cristianos, no podemos vivir sin el Domingo, sin la Eucaristía». Nuestra fe se fortalece en la Eucaristía, en la doble mesa de la Palabra y de la Comunión al Cuerpo del Señor.
Que este mes de agosto, que las vacaciones de este año, sean para todos un tiempo hermoso de descanso, de fortalecimiento de los lazos familiares y de crecimiento en la fe, en la cultura y en salud física, psíquica y espiritual.
Con mi afecto y bendición,
+Juan José Omella Omella
Obispo de Calahorra y La Calzada-Logroño
Frase a destacar
Lo normal es que después de un año de trabajo, de preocupaciones, de estrés, experimentemos la fatiga y que deseemos descansar un poco. Pero si el descanso consiste ir de un sitio para otro, en ir cambiando cada varios días las maletas, ir agobiados por las carreteras y los aeropuertos del mundo… entonces, nos agotamos casi más que trabajando
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