La crónica de un año sacerdotal

 

 

Este año sacerdotal la crónica la queremos hacer con nombres. Son todos nombres de sacerdotes que están presentes en nuestro día a día y que son un eslabón importante en nuestra vocación a los que tenemos mucho que agradecer. Sirva esto como una forma de dar gracias por todos ellos. Son personas que nos ayudan a descubrir que el lema de este año “Una vida apasionante” se cumple.

 

 

 

José Álvarez


El día de San José este año lo celebramos con una excursión a Quintanar de la Sierra y alrededores, los pueblos de D. José el director espiritual de los pequeños del seminario. Un cura joven burgalés que está con nosotros desde que se inicio el menor en Burgos. Junto con D. Ildefonso son los encargados de esa labor tan importante de acompañarnos espiritualmente en nuestra vocación. Dos sacerdotes a los que queremos mucho y por los que nos sentimos muy queridos. Quizás es una de las cosas que hemos descubierto en Burgos, estas personas que con su labor nos hacen sentirnos a gusto. Gracias por todo. Apropósito el día en el campo estuvo genial, el paisaje, la comida, la compañía, las risas,… un buen sabor de boca y ganas de seguir compartiendo estos momentos.

 

 

Antonio Arnedo

 

Quizás ha sido una de las cosas más importantes que ha pasado este año en el seminario. Un nuevo cura para nuestra diócesis, fue el 26 de septiembre. Día grande en la capilla del Seminario. Tras cuatro años de sequía es un poco de aire fresco y esperanza para nosotros. Nos anima mucho el ver como nuestros compañeros van acabando con éxito su paso por el seminario. Ahora atiende los pueblos del Camero Viejo, muchos pueblos es cierto pero con ilusión y disposición todo se puede.

 

 

Borja Redondo

 

Borja es el nombre del vicerrector del seminario de Córdoba. Este año en el verano bajamos a tierras andaluzas. Nos abrió su casa, su tiempo, su ciudad,… fueron unos días donde además de conocer sitios nuevos tuvimos la oportunidad de conocer también a gente que por nada fue capaz de darnos todo. Córdoba, con su catedral Mezquita, sus callejuelas, sus fuentes nocturnas,… Sevilla con la Giralda, las cofradías, su Esperanza… y Granada con su Albaicín, su historia y como no su Alambra. Pese a “la caló”, los ánimos no decayeron y además de traernos buenos recuerdos nos trajimos nuevos buenos amigos.

 

D. Juan José

 

D. Juan José, en la cuaresma él fue el encargado de darnos el retiro, y lo hizo llevándonos a tierras aragonesas, Huesca, Barbastro y como no Zaragoza, donde nos pasó por el Pilar. Allí aprovechando el testimonio de los seminaristas mártires de Barbastro aprendimos lo importante que es en nuestra vida la fidelidad a Cristo, aunque esto suponga a veces arriesgar la vida. El amor de Dios es tan grande que todo lo puede. Es de agradecer las muestras de cariño que nuestro pastor tiene con nosotros.

 

 

 

Javier Velasco

 

Un recuerdo especial también para Javier Velasco. Desde que ocupo el cargo de vicario tuvo un interés especial por conocer el estado del seminario y de los seminaristas así que aceptó a la primera el ser el encargado de dar los ejercicios de comienzo de curso a los seminaristas de Bachiller y del mayor. Fue en el monasterio de San Asensio y nos dejó con un buen sabor de boca, donde aparte de contarnos anécdotas de su vida de seminario, de su experiencia como formador de esta casa, y de su vida en Jerusalén, nos enseñó a amar la palabra de Dios, una palabra en la que él era un experto.


 

Alejandro Pérez


Alejandro el delegado de jóvenes, los seminaristas no lo olvidemos somos jóvenes y nos gusta estar con jóvenes, de ahí que agradecemos el que se cuente con nosotros en el campo de la pastoral juvenil. Alejandro siempre ahí está dejándonos un espacio, invitándonos a todo, apoyando en lo que hacemos,… El encuentro de jóvenes, las oraciones jóvenes, el retiro con el obispo,… es algo que agradecemos y que nos gusta porque así conocemos a los jóvenes cristianos de nuestra diócesis y también ellos nos conocen. Es una forma de poder ser testigos en medio del mundo.

 

José Luis Moreno

 

Este año nuestra diócesis ha sufrido dos perdidas muy significativas en nuestro clero, la de Javier Velasco y la de José Luís Moreno ambos compartieron entre otras dos cosas, la vicaría general y su paso por el seminario. José Luís como profesor, formador y finalmente rector desde 1977 hasta 1996 momento en el que se va a Madrid para desempeñar su labor de secretario de la Comisión de universidades y seminarios de la conferencia episcopal. Javier Velasco como formador del seminario menor de BUP y profesor de escritura, del 95 al 97. Por eso desde esta revista queremos rendirles un pequeño homenaje agradeciendo su labor y su dedicación por esta casa. Hacemos nuestra la petición con la que el obispo se despedía de José Luís en su funeral: “Que desde el cielo ayudéis a mandar vocaciones a esta casa”.

 

 

 

 

 

A la lista podemos añadir muchos más nombres: Félix, Alfredro, Jesús, José Maria, Guzmán, Javier, Alberto, Fernando… y todos aquellos que nos habéis acompañado a lo largo de este año, con vuestro apoyo, vuestro cariño, vuestro tiempo, vuestra casa, vuestras parroquias,… sois un regalo para nosotros, y con vuestra vida un ejemplo de que merece la pena dejarlo todo por Cristo. Gracias.