Una obra necesaria

 

El otro día cuando enseñaba a un sacerdote el seminario de Logroño me indicó, “que curioso el seminario sigue igual que cuando yo estuve”. Esto que podría sonar a anécdota, en realidad es algo que debería cuestionarnos, ya que quitando a lo mejor los muebles o quitando que se ha cambiado la calefacción, el seminario prácticamente se mantiene igual que desde su fundación. Pero hay que recordar que esto sucedió hace más de 80 años y en ese tiempo si miramos nuestras casas vemos como estas han cambiado han sido reformadas y han sido mejoradas. Por lo que este comentario nos tendría que plantear el ponernos manos a la obra y hacer algo.
Y es que seguimos con los mismos techos altos, con la misma iluminación de entonces, con los mismos servicios, con los mismos pasillos oscuros y fríos… Esto no es obstáculo para que los chavales se sientan contentos en Logroño mas esto no tiene que ser excusa para que las condiciones en las que viven puedan ser un poco más dignas.
Es por ello que este año queremos acometer, en espera de una reforma mayor, una serie de obras en el pasillo donde viven los seminaristas. Se trataría simplemente de bajar techos, cambiar la iluminación, pintar los pasillos y las habitaciones, pulir los suelos e instalar unos baños con sus duchas comunes en el pasillo. (A día de hoy los seminaristas deben ducharse en los baños que se hicieron cuando se acondicionó la zona del preseminario en el segundo piso, con los inconvenientes que tiene esto sobre todo en el tiempo de invierno).
Para ello, como no, lo que hace falta es dinero. La obra asciende casi a 60.000 euros (10 millones de las antiguas pesetas). Mucho dinero es cierto pero la obra es necesaria y los chicos se la merecen.
Y he aquí el motivo de este artículo en la revista del día del Seminario, aprovechando que su difusión es mayor, es una manera de compartir nuestros proyectos y realidad con vosotros y entre todos buscar solución.
Es cierto que lo fundamental para el seminario es que haya seminaristas pero también es importante que estos se encuentren cómodos.
Apelamos a vuestra generosidad para que nos ayudéis a llevar adelante esta reforma, los ingresos del seminario dependen de vosotros. Entre todos podemos hacer que las cosas se hagan posible, no importa la cantidad que deis, lo importante es colaborar, ahí tenemos el ejemplo de la viuda del evangelio. Ya sabéis que grano a grano no se hace granero pero ayuda al compañero… Gracias de antemano por todo y seguiremos insistiendo.