| El
primer premio de la misma categoría fue para:Mónica Mateo
también del colegio de Escuelas Pías de Logroño.
Aún
me acuerdo de cuando cumplí 6 años. Yo sólo quería
un regalo, un maletín de médico y que estaba todo el día
pidiendo. Soñaba que cuando fuese mayor, ayudaría a todas
las personas de Sudáfrica y de todo el mundo y las curaría
de cualquier enfermedad. Después de cinco días llegó
mi esperado día, era mi cumpleaños. Por la tarde, se juntaron
en mi casa mis padres, mis abuelos, mis primos y mis tíos con
su perro. Había muchos paquetes con regalos para mí y
me puse abrirlos, Me acuerdo perfectamente que el primero fue una cámara
de fotos porque me gustaba ver como mis padres hacían fotos.
Después abrí algún otro regalo más a los
que no les di importancia. El último regalo fue un libro de animales
con muchos sonidos. Después de comprobar que no tenía
ningún regalo más, miré a mis padres a punto de
ponerme a llorar. Yo quería mi maletín de médico
y no paraba de chillarlo por toda la casa. Mis padres y mis familiares
se empezaron a reír de mí, pero se ve que luego les di
pena así que sacaron del armario otro paquete envuelto en papel
azul claro. No veía muy bien lo que abría porque aún
tenía lágrimas en los ojos. Después de terminar
de abrirlo me puse muy feliz, era el maletín de médico
que quería. Estuvimos toda la tarde jugando todos juntos con
mis nuevos regalos.
Ahora, veinte años después, voy de camino a casa de mis
padres para despedirme de ellos. He conseguido el título de medicina
y me voy a cumplir mi sueño, me voy a curar a la gente de Sudáfrica.
Estaré allí dos años y si me gusta el trabajo me
quedaré más tiempo. Ya me he despedido de toda mi familia,
solo me faltan ellos.
El autobús me dejó una calle más debajo de la casa
de mis padres así que fui andando hasta su portal. Cuando llegué
a su casa estuvimos hablando y comiendo todo el rato y, cuando faltaban
diez minutos para irme, me quisieron mostrar algo que habían
estado esperando durante mucho tiempo para enseñármelo.
Pusieron una cinta de video. Al principio no reconocía el lugar,
sabía que sería alguno de los videos caseros que había
hecho mi padre cuando era pequeña y que tantas veces me había
enseñado, pero este video parecía distinto, nunca antes
lo había visto. Mi padre enfocó el suelo y salió
el perro de mis tíos al que tanto había querido y que
murió por vejez algunos años después de mi cumpleaños.
También salieron mis tíos, mis primos y por fin salí
yo abriendo un gran paquete de color azul claro. Yo estaba llena de
mocos y de lágrimas y entonces me acordé de ese día.
Todos mis primos estaban encima de mí y no me dejaban respirar,
ellos sólo querían saber que contenía el paquete
azul. Después de abrirlo me puse a dar saltos de alegría,
y a enseñarlo a todo el mundo de la casa con cara de superioridad.
Después abrí el maletín y empecé a sacar
cosas y cosas de su interior y mientras mi madre y mi tía hacían
coros con algún “ala mira, esto”. Luego todos nos
pusimos a jugar con él y, cuando ya pensaba que el video no podía
ser mejor, me voy acercando a la cámara y le digo a mi padre
“Papá, papá, con esto voy a curar a mucha gente,
nadie más en el mundo se va a morir porque voy a ser la mejor
médica de todo el mundo mundial y así ningún negrito
se moriría por hambre, te lo prometo”. Unas lágrimas
de felicidad me empezaron a caer por el rostro mientras mi yo pequeña
se iba corriendo a jugar. Mis padres me vieron y vinieron a abrazarme.
No me podía creer que ahora, veinte años más tarde
estaba a punto de embarcarme en un vuelo a Sudáfrica para salvara
esas personas necesitadas. Mi madre me dio un pañuelo y yo le
di las gracias. Estaba cogiendo ya las cosas y, mi padre junto con madre,
me dieron otra cosa más. Era una caja de cartón no muy
grande, con mucho celo por todos los lados. Sólo me dijeron una
cosa: Ábrela cuando estés en el avión no antes.
No sabía lo que era y, con lo curiosa que soy, no aguantaba más
tiempo sin saberlo, pero obedecí a mis padres, me despedí
y me fui.
Ya había dejado todas las maletas y estaba sentándome
en el avión. Tenía en mi bolso unos pañuelos, la
cartera, el móvil y el misterioso paquete. Lo cogí y lo
fui abriendo poco a poco. Cuando quité el celo y abrí
la caja solamente sonreí. En su interior había una especie
de caja envuelta en papel azul, ya sabía lo que era. La abrí
deprisa y me encontré el maletín de médico que
había tenido en mi infancia. Estaba un poco sucio pero decidí
abrirlo. En su interior estaba una libretita con un boli que no pintaba,
muchas vendas que en su tiempo habrían sido blancas, pero que
ahora eran grises y muchas cosas más. Recordaba todo, recordaba
haber jugado con todo lo que había en ese maletín, todo
menos una cosa. En el fondo del maletín había una libreta
más grande que la anterior, la cogí y la dejé sobre
mis piernas mientras guarda el maletín en mi bolso. En la portada
leí: Diario secreto de Mónica. Me extrañó
ver un diario, no me acordaba de haber escrito alguno, lo cual me demostraba
que tenía muy poca memoria. Lo abrí y vi mucha letra.
Empecé a leer la primera página y contaba la vez en que
Matilde estuvo enferma y yo junto con Karla fuimos a verla con una tarta
para que se pusiera bien. Le eché una ojeada por encima a las
demás páginas y eran iguales, todas tenían alguna
historia que me había pasado de pequeña y que había
decidido escribirla para que nunca se me olvidara. Pensé que
lo mejor sería seguir leyéndolo más adelante y
descansar un poco pero vi que la última página era distinta.
En ella no había escrito ninguna historia. Era como una nota
para alguien. La leí y rápidamente saqué los pañuelos
de papel del bolso. Era una nota para Mónica del futuro en la
que me prometía a mí misma hacer muchas cosas, como por
ejemplo tener algún día un perro, viajar a Londres…
todas esas cosas las había hecho ya, en cambio había una
que me faltaba por hacer. Era la más importante, por eso se ve
que la quise escribir con boli verde y en mayúscula. Ponía
que en el futuro me prometía ser médica y que me iría
a muchos países a curar a gente. Después firmaba con mi
firma o algo parecido porque parecía un tachón más
que otra cosa. Lo que me emocionó es que ya desde tan pequeña,
tenía los objetivos tan claros, sabía lo que quería
hacer y no me importaban las consecuencias o todo por lo que tendría
que pasar. Así que guarde el diario y me hice otra promesa, cada
noche que estuviera curando a niños pequeños, les leería
una historia con la moraleja de que nunca abandonen sus sueños,
que piensen que, por más locos que sean, se pueden cumplir con
esfuerzo y con un poquito de fe.
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| El
segundo premio de la misma categoría fue para:Teresa Velasco
puertas también del colegio de Escuelas Pías de Logroño.
Y
tú, ¿sabes cuál es tu vocación?
Jueves, vuelvo del colegio, acabo de tener una charla sobre la vocación.
Me ha hecho pensar durante el camino. Estoy decidida, bueno no tanto,
en realidad nada, pero en algo he de pensar.
Entro al portal y decido hacer una lista mental sobre lo que quiero
ser. Llamo al ascensor:
Planta baja:
Peluquera; me gusta hacer peinados extraños y nuevos, sobre todo
si es a uno de mis famosos favoritos. Pero encuentro muy incómoda
la postura en la que deben pasarse, durante horas, los peluqueros.
Primer piso:
Profesora de E. Infantil; me gusta estar con los niños pequeños,
y sé ponerme dura en los momentos que desobedecen (o eso creo).
Pero cada vez hay más niños consentidos y llorones, con
esos no tengo paciencia, no los aguanto. Segundo piso:
Escritora; me encantan los libros de misterio y asesinato, por lo tanto
de eso tratarían mis libros. Pero tengo un grave problema iel
final casi nunca lo encuentro!
Tercer piso:
Jugar como jugadora profesional de baloncesto en algún equipo
de mi ciudad, aunque igual no lo consigo.
Cuarto piso:
¡Tocar la guitarra en el grupo "El canto del loco"!
bueno si soy más realista tocar la guitarra en un grupo cualquiera.
Es mi instrumento favorito por lo que de momento voy a clases, pero
entrar a formar parte de un grupo...
Quinto piso:
Granjera; me fascinan los animales, de cualquier tamaño y forma.
Podría tener tantos animales como pelos en la cabeza (estoy exagerando
bastante, pero bueno). Pero creo que hoy en día no puedes mantenerte
solo con este oficio, así que...
Sexto piso:
Veterinaria; es lo que más deseo en el mundo, ser veterinaria
y hasta ahora lo que me había planteado hacer. Pero, aún
hay una cosa que debo conseguir, ipoder mirar mientras se le hace una
operación al animal que la necesita! Pero bueno hay tiempo para
eso, ¿no?
Salgo del ascensor:
Aparte de todo eso, también quiero ser voluntaria de la Protectora
de Animales cuando cumpla los dieciséis. Y tampoco me importaría
ser misionera en mis ratos libres.
Toco la puerta y le digo a mi madre:
-Mamá, lo único que tengo claro es que voy a ser madre,
como tú.
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Comenzamos
por el tercer premio de la primera categoría: alumnos de Primero
y Segundo de la Eso. El ganador fue: Román Pérez Dumpert
del colegio de Escuelas Pías de Logroño.
La
vocación, en mi opinión. no consiste solamente en un oficio,
es más que eso, es hacer algo que me dé placer, que todos
los días quiera hacerlo con orgullo y alegría, algo que
no solo consista en cumplir un objetivo y ya está, se acabó
todo. sino que tenga un significado para mí. Ojalá me
llegue en algún momento de mi vida.
Hay gente que encuentra su vocación muy pronto, pero, sin embargo,
hay personas que no la encuentran hasta que la muerte las lleva con
Dios. Teresa de Calcuta es un claro ejemplo de ello. Lo descubrió
a la temprana edad de 19 años, quería ayudar a los enfermos
y los necesitados. Otro modelo podrían ser Steve Jobs o Marie
Curie, que pronto despertó en ellos la vocación, referentes
de la ciencia. Personas como Albert Einstein, que fue mal estudiante,
aunque más tarde, empezó a producirse en él un
cosquilleo que le hacía interesarse por el campo de la física.
Y así. con ejemplos. me podría llevar siglos analizar
la vocación de las personas que llegaron a descubrirla y pudieron
dedicarse a ella.
Pero si pensamos que una vocación es dificil de encontrar, jamás
nos toparemos con ella, hay que creer que uno puede llegar a hallarla
y como ya he dicho, no tiene por qué ser un oficio sino que puede
ser algo tan sencillo y a la vez tal difícil como ser padre.
Un padre o una madre ha elegido tenernos, pero, ¿y si no hubiesen
querido, porque no les gustaba tener un niño que cuidar, que
alimentar, un peso innecesario en su vida o simplemente no hubiesen
querido? Pues eso es lo que digo, que nos tiene que provocar placer,
que tengamos interés en cumplirla para el resto de nuestra larga
y al mismo tiempo corta vida, que no nos cansemos, que seamos inagotables,
que trasnochemos por ella, porque es lo que nos llega, lo que nos acompañará.
Y como dijo una profesora mía alguna vez, "cuando nos enamoramos,
sentimos un cosquilleo en la tripa y no en el corazón, como muchos
piensan. Entonces, no debemos sentirlo en la cabeza o en el corazón,
sino que hemos de notarlo en el estómago". Hay que enamorarse
de la vocación que te llega, la que quieres que te acompañe
toda la vida, como el matrimonio: "hasta que la muerte nos separe".
No se ve como un simple trabajo, sino como una actividad placentera,
por ejemplo, un bombero arriesga su vida-para salvar la de los- - demás
o la de un bosque. Es una especie de acción, en la que tú
piensas que vas a ayudar a toda la humanidad en general. Entonces, ¿es
o no, algo importante que merece la pena?, yo creo que sí, la
merece, ya que el complicado hecho de vivir no nos resultaría
del todo placentero.
He intentado concretar lo que para mí es la vocación,
una larga y complicada definición. Aún tardando la vida
entera, siempre buscaré mi verdadera vocación, y después
de todo esto, espero con ansia y avidez que llegue, la que hará
que mi vida tenga sentido y que nos llene de satisfacción, tanto
a mí, como a los demás
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