El Seminario como lugar de formación
| Necesidad de una formación específica. |
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El
carácter singular del ministerio presbiteral y la importancia del mismo
para la vida de la Iglesia exigen, en quienes han sido llamados a él
por el Señor, una formación específica. La Iglesia, movida por la responsabilidad que le incumbe y por el "el derecho propio y exclusivo de formar a aquellos que se destinan a los ministerios sagrados" (CIC 232) reconoce la necesidad de medios e instituciones para la formación propia de los llamados al sacerdocio. Aleccionada además por su propia experiencia histórica, la Iglesia ha comprobado, a lo largo de ella, la necesidad del Seminario Mayor como el "lugar óptimo de formación sacerdotal y el ambiente normal, incluso material, de una vida comunitaria y jerárquica"(PDV 60) con Formadores consagrados a esta tarea.
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Adecuación al momento actual. |
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Los frutos de la renovación en la formación sacerdotal promovida por el Concilio Vaticano II, las experiencias positivas de los últimos años, discernidas y recogidas por los anteriores planes de Formación sacerdotal y su aplicación práctica, han decantado una serie de principios básicos que iluminan la realidad y tarea de nuestros Seminarios y articulan sus respectivos proyectos educativos. Entre ellos conviene subrayar:
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