Ermita de Nuestra Señora de Carrasquedo de Grañón

La Fortaleza

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Querida familia:

 

Continuando con los recorridos por las ermitas marianas de La Rioja, vamos a visitar la ermita de Nuestra Señora la Virgen de Carrasquedo, patrona de la localidad de Grañón.

 

El tema que hemos elegido para esta visita es la virtud de la fortaleza. Es una virtud muy presente en los peregrinos que recorren el Camino de Santiago y que en Grañón tienen un lugar donde descansar y recuperar fuerzas para continuar

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  1. Antes de comenzar la ruta. Vídeo de ambientación

En el vídeo que os presentamos podéis conocer la historia de Grañón, de su iglesia dedicada a san Juan Bautista, la de la ermita y su vinculación con la Virgen de Carrasquedo.

El recorrido desde la iglesia de Grañón hasta la ermita es de unos 2,5 km, La vuelta la haremos por una pradera. El total de recorrido será de unos 5 km. Con pequeños desniveles.

 

Podéis seguir el plano que os adjuntamos.

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2. Una parada en el camino. Reflexión sobre el tema propuesto

El Camino de Santiago deja La Rioja atravesando el pueblo de Grañón. La ermita de Grañón fue el antiguo hospital de Santa Cruz de Carrasquedo donde los peregrinos eran acogidos para curar sus heridas o para recuperar las fuerzas. Han sido innumerables los peregrinos que siguiendo el Camino pasaron y pararon en el hospital de Grañón. En este recorrido queremos fijarnos en ellos, en la fortaleza que les permite superar las dificultades físicas del Camino y la fortaleza interior para superar los obstáculos que se les presentan en la vida espiritual de cada uno durante las horas de soledad caminando por sendas y calzadas.

 

La fortaleza se entiende como una fuerza de ánimo frente a las adversidades de la vida. Desde una visión cristiana, la fortaleza es una virtud que potencia la voluntad para que se decida por el bien con el fin de alcanzarlo, apoyándose en la Gracia de Dios que le ayuda a sobrellevar las dificultades que entraña el actuar en situaciones graves y conflictivas.

 

 

 

La virtud de la fortaleza debemos practicarla constantemente en la familia y enseñarla a los hijos para que sepan elegir bien entre los fácil y lo difícil. Fomentar la virtud de la fortaleza en los hijos supone ayudarles a que sean fuertes en su forma de vida.

En la familia, tanto los padres como los hijos debemos practicarla sin evitar los esfuerzos que supongan sacrificios.

Debemos enseñarles, siendo los padres sus modelos, a:

 

  • Luchar con fuerza por las cosas que les interesan

  • Saber decir “si” o “no”, de acuerdo con sus convicciones.

  • Que sepan ejercer con firmeza la “objeción de conciencia”.

  • Aceptar las contrariedades y molestias que se les presenten en sus vidas.

  • No quejarse continuamente intentando sacar algo provechoso de las adversidades.

  • Que realicen esfuerzos, de acuerdo con sus edades y situaciones.

  • Irla formando día a día practicando las virtudes de la Puntualidad, el Orden, la Constancia, la Tenacidad, la Paciencia, la Templanza, la Diligencia, la Laboriosidad, el Vigor, la Reciedumbre, etc.

 

Proponemos algunas ideas para fomentar la práctica de esta virtud en la familia y favorecer que los hijos aprendan a tener criterio:

 

  • Enseñar a los hijos, desde pequeños, a que sean fuertes y que ofrezcan sacrificios. 

  • Enseñar a los hijos a evitar que la moda les esclavice y a que sepan decir “No” a ciertas cosas, por muy de moda que esté.

  • Enseñar a los hijos a pensar en los demás y a no elegir siempre para ellos lo mejor.

  • Enseñar a los hijos a no quejarse más de la cuenta.

  • Enseñar a los hijos a que sepan luchar, para vencer los defectos de su carácter y a aguantarse el mal genio, aunque tengan razón.

  • Enseñar a los hijos a que tengan la Fortaleza de tomar un poco más, de lo que menos les gusta y un poco menos, de lo que más les apetece.

  • Enseñar a los hijos a aceptar las contrariedades que se les presenten.

  • Enseñar a los hijos a que no practiquen “ley del menor esfuerzo”.

  • No quejarse ante los hijos, ni ante los amigos más íntimos, de los trabajos, molestias y demás inconvenientes, que acarrean los hijos.

  • Ensenar a los hijos a realizar actividades deportivas o sociales, que les supongan sacrificios, constancia y entrega.

  • Enseñar a los hijos a aprender a ceder y a aceptar las limitaciones de edad, de escasez, de incomodidad, económicas, sociales, etc.

 

Por último, los padres tenemos que practicar y enseñar a los hijos a hacerlo, la virtud de la fortaleza para defender y propagar, con serenidad y pasión, los valores fundamentales como:

 

  • El respeto a la vida humana, desde la concepción hasta la muerte, luchando contra el aborto y la eutanasia.

  • La familia fundada en el matrimonio, exclusivamente entre un hombre y una mujer.

  • La libertad y responsabilidad irrenunciable de los padres, en la educación de los hijos.

  • La promoción del bien común, en todas sus formas, para convivir, aprender de los demás y ayudar a cada uno de los demás a mejorar.

  • El amar al prójimo, como a uno mismo.

El papa Francisco, en la audiencia de los miércoles del día 14 de mayo de 2014 decía sobre la virtud de la fortaleza:

 

“Hoy pensemos en lo que hace el Señor, Él viene siempre a sostenernos en nuestra debilidad y esto lo hace con un don especial: el don de la Fortaleza. […] Con el don de la Fortaleza, en cambio, el Espíritu Santo libera la tierra de nuestro corazón, la libera del letargo, de las incertidumbres y de todos los miedos que pueden detenerlo, de modo que la Palabra del Señor sea puesta en práctica, de manera auténtica y alegre. Es una verdadera ayuda este don de la Fortaleza, nos da fuerza, incluso nos libera de tantos impedimentos.

Hay también momentos difíciles y situaciones extremas en las cuales el don de la Fortaleza se manifiesta de modo extraordinario, ejemplar. Es el caso de aquellos que tienen que afrontar experiencias particularmente duras y dolorosas, que perturban su vida y la de sus seres queridos. […]

También hoy no faltan cristianos que en tantas partes del mundo continúan celebrando y testimoniando su fe, con profunda convicción y serenidad y resisten también cuando saben que esto puede costar un precio muy alto. También nosotros, todos nosotros conocemos gente que ha vivido situaciones difíciles, tantos dolores. Pensemos en aquellos hombres y en aquellas mujeres que llevan una vida difícil, luchan por llevar adelante la familia, educar a los hijos, pero esto lo hacen porque está el Espíritu de la Fortaleza que los ayuda.

Cuántos, cuántos hombres y mujeres, de los cuales no conocemos el nombre, honran nuestro pueblo, honran nuestra iglesia porque son fuertes, fuertes en el llevar adelante su vida, su familia, su trabajo, su fe. Pero estos hermanos y hermanas nuestros son santos, santos cotidianos, santos escondidos, en medio de nosotros. Tienen precisamente el don de la Fortaleza para llevar adelante su deber de personas, de padres, de madres, de hermanos, de hermanas, de ciudadanos. Tenemos tantos, tantos.

Queridos amigos, a veces podemos estar tentados de dejarnos vencer por la pereza o peor, por el desaliento, sobre todo de frente a las fatigas y a las pruebas de la vida. En estos casos, no perdamos el ánimo, invoquemos al Espíritu Santo para que, con el don de la Fortaleza, pueda aliviar nuestro corazón y comunicar nueva fuerza y entusiasmo a nuestra vida y a nuestro seguimiento de Jesús. Gracias"

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3. En el interior de la ermita. Oración de la familia

“Pedid y se os dará, buscad y encontraréis, llamad y se os abrirá; porque todo el que pide recibe, quien busca encuentra y al que llama se le abre. Si a alguno de vosotros le pide su hijo pan, ¿le dará una piedra?; y si le pide pescado, ¿le dará una serpiente? Pues si vosotros, aun siendo malos, sabéis dar cosas buenas a vuestros hijos, ¡cuánto más vuestro Padre que está en los cielos dará cosas buenas a los que le piden! Así, pues, todo lo que deseáis que los demás hagan con vosotros, hacedlo vosotros con ellos; pues esta es la Ley y los Profetas. Entrad por la puerta estrecha. Porque ancha es la puerta y espacioso el camino que lleva a la perdición, y muchos entran por ellos. (Mateo 7, 7-13)

Oración a la Virgen: 

Himno a la Virgen de Carrasquedo

 

Virgen de Carrasquedo de Grañón patrona,

escucha a tus hijos que a Ti te imploran.

Te pide este pueblo tu protección

y a tus pies postrado sincero perdón.

 

Eres virgencita bella cual ninguna,

eres azucena de un lindo jardín,

eres el encanto de tus amadores

que en todo momento piensan en Ti.

 

No desoigas, Madre, los fervientes ruegos

que en el campo y en la ermita

hacen tus labriegos.

 

No nos dejes Madre en este mundo incierto,

sé Tú la estrella ¡Madre mía!

de nuestro derrotero.

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4. En el camino de vuelta. Reflexión para la familia

Preguntas para la reflexión en familia: 

  1. ¿Qué nos dice Jesús en esta parábola?

  2. ¿Nuestra actitud de padres, corresponde con lo que dice Jesús?

  3. ¿A qué puerta se refiere Jesús?

  4. Canción para escuchar en cualquier momento

  5. ¿Dónde encontramos la referencia a la fortaleza en este pasaje del Evangelio?

  6. ¿Qué nos pide Jesús a cada uno de nosotros?

5. Canciones para cantar en cualquier momento