Carta del obispo a los niños de Primera Comunión


Queridos niños y niñas que este año celebráis

la Primera Comunión:

Por fin llega el día de tu Primera Comunión, para el que te has preparado con la ayuda de los catequistas de la parroquia y de tu familia, los que de verdad te quieren y desean lo mejor para ti. Te felicito y te animo a que en estos días prepares bien tu corazón, pues dentro de poco vas a tener la suerte de tener a Jesús dentro ti y para siempre.

¡Qué grande es poder contar con este gran amigo que nunca te fallará, que te alimentará con el Pan de la Eucaristía y te dará fuerza para llegar a ser un buen cristiano y una gran persona! No falles nunca a Jesús, Él siempre te lo dará todo, para que tú aprendas a dar todo lo mejor de ti.

Te propongo que ahora hagas algo importante. Cuando termines las tareas del colegio y estés tranquilo, en silencio, sin nada que te distraiga, piensa y escribe una carta a nuestro Padre Dios, dándole gracias por todas las personas y las cosas buenas que hasta ahora te ha regalado. Pero no te quedes sólo ahí y atrévete a escribirle también lo que vas a hacer para parecerte cada día más a su hijo Jesús. Cuando ya la tengas escrita, ve a la iglesia y léesela en voz alta, que esto también es rezar. Estoy seguro de que Él se sentirá muy orgulloso de tener un hijo como tú, y te enseñará a amar con un corazón tan grande como el suyo.

¿Te acuerdas del mandamiento del amor que nos enseñó Jesús?: “Amarás a Dios sobre todas las cosas y al prójimo como a ti mismo”. Es un amor que tiene dos caras, como las monedas. Si no quieres que tu amor sea como una moneda falsa, ama siempre a Dios con todas tus fuerzas y ama también al prójimo compartiendo lo mejor de ti.

Porque sé que eres generoso y no quieres ser un niño falso, sino verdadero, me atrevo a pedirte que ayudes y compartas lo que tienes con unos niños muy pobres. No es nada complicado, ni te costará hacerlo, si antes grabas en tu mente estas dos cosas: no pienses sólo en ti y no quieras todo para ti. Te propongo que compartas un donativo, de los muchos que vas a recibir, para ayudar a los niños de la calle del pueblo de Yaundé, en África, donde un misionero riojano llamado Alfonso Ruiz Madorrán ayuda a muchos niños que viven lejos de sus familias a tener un lugar donde comer, dormir y estudiar.

Con tu donativo y el de otros niños de La Rioja vas a ayudar a estos niños africanos a poder tener una vida mucho más digna y feliz.