Jornada de Responsabilidad en el Tráfico: 7 de julio




Queridos amigos sacerdotes y profesionales de la carretera:

Ante la próxima jornada de Responsabilidad en el Tráfico que este año tiene como lema “NO HARÁS A NADIE LO QUE TU ABORRECES” (Tob. 4, 10), queremos resaltar que este año celebramos el 51 aniversario de esta jornada y de la creación del Departamento de Apostolado de la Carretera de la CEE. Con ese motivo se ha publicado el documento que lleva por título: Espíritu Cristiano y Tráfico. Con motivo de las bodas de oro de esta efeméride los delegados de responsables de este Apostolado, viajamos a Roma visitando al Papa quien tuvo el detalle de saludar y recordar de modo particular a La Rioja y a los riojanos.

Nos encontramos al inicio de las vacaciones, cuando viaja tanta gente y por desgracia ocurren tantos accidentes de tráfico; estamos celebrando el Año Jubilar de uno de nuestros Patronos, Santo Domingo de la Calzada por ser el milenario de su nacimiento, por cuya ciudad han pasado a lo largo de la historia miles y miles de peregrinos de Europa a los que se añaden actualmente peregrinos de todo el mundo. En la Diócesis de Calahorra y La Calzada- Logroño tiene lugar actualmente la Misión Euntes en cuya realización estamos implicados todos los riojanos. Para despojarnos de una vida cómoda y adentrarnos en una vida santa de amor apasionado a Jesucristo y a su Iglesia llevando el mensaje del Evangelio a todos los rincones de nuestra tierra, el Papa nos está invitando a salir a las periferias para dar a conocer a Jesús que es el único Salvador de los hombres: Él es el Camino, la Verdad y La Vida.

El lema de la jornada exige el compromiso de ser ejemplares en nuestra conducta al conducir y siempre, como Tobías. La carta de los obispos recibida a través del presidente del Departamento de la Carretera, es suficientemente rica para explicar la jornada con claridad. Cuantos conducimos un vehículo, sea coche, moto, bicicleta, tractor, autobuses o camiones, adquiere una responsabilidad enorme. El cumplimiento de las normas de circulación no es algo optativo: hay que actuar siempre con sentido de responsabilidad y de amor, no de temor a las multas o a pérdida de puntos. Conducir un vehículo es aprender a relacionarse, a integrarse en una comunidad. Hay que practicar virtudes y quitar vicios. La caridad, el servicio al prójimo, la prudencia, la serenidad es necesaria. Hay que evitar la chulería, la falta de respeto a los demás, no tomar drogas ni bebidas alcohólicas, ni usar el teléfono móvil que es la causa de muchos accidentes. Los comportamientos anormales sobran en nuestras vidas.

Hacemos una invitación a todos sin excepción. Al ponernos al volante, el iniciar un viaje ¿por qué no hacemos una breve oración al Señor, a la Virgen, al Ángel custodio o al santo de nuestra devoción? Dios es un Padre que nos quiere con un amor infinito, que nos protege y nos acompaña siempre. Con la familia que siempre llevamos ante el volante, podemos colocar una estampa religiosa.

NECESIDAD Y URGENCIA DE LA PASTORAL DE LA CARRETERA

Nuestras vidas están llenas de problemas, es el distintivo del mundo en que vivimos. La Iglesia tiene una misión, un encargo, un mandato imperativo de Cristo: “Id al mundo entero a anunciar el Evangelio de todas las gentes”. La Iglesia tiene que llevar el mensaje de Jesús a todo el mundo: “Quien crea y se bautice se salvará y el que no se condenará”. El mensaje de Jesús no está limitado a unos pocos, sino a todos. ¿Cuántos turistas vinieron en el año 2018 a visitar España? Superan con creces los 50 millones. ¿Cuántos accidentes