Querida Amazonía


Exhortación Apostólica (Leer)


«Es necesario indignarse, como se indignaba Moisés, como se indignaba Jesús, como Dios se indigna ante la injusticia. No es sano que nos habituemos al mal, no nos hace bien permitir que nos anestesien la conciencia social mientras "una estela de dilapidación, e incluso de muerte, por toda nuestra región […] pone en peligro la vida de millones de personas y en especial el hábitat de los campesinos e indígenas"», escribe el Papa de forma muy gráfica. En la exhortación apostólica Querida Amazonia Francisco pone el acento en sus sueños para esa región de la tierra, extendida por nueve países de América Latina, de donde procede el 20 % del agua dulce y el 30 % de la flora y la fauna del planeta. Es la primera, desde el Concilio Vaticano II, que nace con un título en español y no en latín.


Francisco desbloquea cualquier prejuicio mítico sobre la naturaleza para ahondar en la necesidad de introducir la perspectiva ecológica como parte de la doctrina cristiana. «La Iglesia no puede estar menos comprometida, y está llamada a escuchar los clamores de los pueblos amazónicos para poder ejercer con transparencia su rol profético», declara. Pero incluso va más allá y mete el dedo en la llaga de los que llevaron la palabra de Dios con imposiciones y violencia: «Ya que no podemos negar que el trigo se mezcló con la cizaña y que no siempre los misioneros estuvieron del lado de los oprimidos, me avergüenzo y una vez más pido humildemente perdón, no solo por las ofensas de la propia Iglesia sino por los crímenes contra los pueblos originarios durante la llamada conquista de América y por los atroces crímenes que siguieron a través de toda la historia de la Amazonia».


En sus 28 páginas en su versión en español, el Pontífice hace una defensa frontal de la ecología integral e incide en que los católicos no pueden permanecer indiferentes ante la destrucción de la riqueza humana y cultural de los pueblos indígenas ni la devastación y las políticas extractivas que destruyen los bosques: «No podemos permitir que la globalización se convierta en un nuevo tipo de colonialismo». Así insta a superar las diversas mentalidades de colonización para «construir redes de solidaridad y desarrollo» que se apoyen en «alternativas de ganadería y agricultura sostenibles, de energías que no contaminen, de fuentes dignas de trabajo que no impliquen la destrucción del medioambiente y de las culturas». Al mismo tiempo, reclama que los indígenas y los más pobres opten a «una educación adaptada que desarrolle sus capacidades y los empodere» y destaca que estos objetivos dependen de «la verdadera astucia y la genuina capacidad» de los políticos. «No será para devolver a los muertos la vida que se les negó, ni siquiera para compensar a los sobrevivientes de aquellas masacres, sino al menos para ser hoy realmente humanos», insiste.


En el texto, donde abundan las citas de poetas, el Papa clama contra el antropocentrismo despótico de la modernidad que expolia la naturaleza como si fuera de su propiedad y alerta de que «en las actuales condiciones, con este modo de tratar a la Amazonia, tanta vida y tanta hermosura están tomando el rumbo del fin, aunque muchos quieran seguir creyendo que no pasa nada». Así insiste en que para lograr una «ecología sana y sustentable, capaz de transformar algo» es necesario que las personas muten su estilo de vida hacia uno «menos voraz, más sereno, más respetuoso, menos ansioso, más fraterno».


El documento papal había suscitado expectación tanto dentro y fuera de la Iglesia católica por tratar la posibilidad de que personas respetadas y aceptadas en la comunidad de la Amazonia sean ordenadas, aunque tengan ya una familia estable para asegurar los sacramentos, aprobada por los obispos en el Sínodo de octubre del año pasado con 128 votos a favor frente a 41 en contra. Sin embargo, para el Papa la solución para el desafío de la evangelización en las comunidades más remotas y escondidas pasa por la promoción de las vocaciones indígenas, por fomentar que los misioneros vayan a la Amazonia, así como por la revisión a fondo de la estructura y el contenido «tanto de la formación inicial como de la formación permanente» de los curas, para que adquieran «las actitudes y capacidades que requiere el diálogo con las culturas amazónicas» basadas sobre todo en la «misericordia sacerdotal». «Esta acuciante necesidad me lleva exhortar a todos los obispos, en especial a los de América Latina, no solo a promover la oración por las vocaciones sacerdotales, sino también a ser más generosos, orientando a los que muestran vocación misionera para que opten por la Amazonia», dice el Papa.


En el texto recoge e interpreta las consideraciones expresadas por los obispos durante el Sínodo de la Amazonia propone fomentar la «autoridad» de los laicos y la capacidad decisional de las mujeres en la Amazonia al tiempo que reconoce la urgencia de evitar que sus habitantes estén privados de los sacramentos de la Misa y el perdón «aun en las comunidades más remotas y escondidas» si bien deja claro que solo los sacerdotes pueden llevarlos a cabo.