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Día del Misionero Diocesano: 12 de julio

 

Este fin de semana del 11 y 12 de julio, se celebra en nuestra diócesis riojana la jornada del “Día del misionero diocesano”, con el lema “Nuestros enviados a la misión”. Son 172 misioneros riojanos de 57 municipios de nuestra tierra que están trabajando en la missio ad gentes: 133 en América, 18 en África, 7 en Asia y 14 en Europa, de los cuales 17 son misioneros laicos, 3 de institutos seculares, 3 religiosas de clausura, 58 religiosas de vida activa, 74 religiosos de vida activa, 13 sacerdotes y 4 obispos religiosos.

 

Esta jornada es un reconocimiento a la labor y entrega de nuestros misioneros. La Delegación de Misiones de la Diócesis, anima a celebrar esta jornada para dar visibilidad a estos hombres y mujeres que saliendo de tierras riojanas anuncian el Evangelio por todo el mundo. La oración por ellos y su labor, en todas las parroquias y comunidades de la diócesis, irá unida a la generosidad de las colectas para respaldar los proyectos presentados por nuestros misioneros, durante todo el fin de semana.

 

Esta jornada venía precedida de un Encuentro de misioneros, familiares y amigos, que este año, en su 32ª edición, ha tenido que ser suspendida ante la dificultad de viajar de los misioneros para su descanso. Este encuentro era un buen pretexto para saber de la labor de los misioneros, y apoyarles en sus peticiones para los diferentes proyectos de pastoral y promoción de los pueblos donde gastan sus vidas.

 

En el año 2019,

  • con 84.500 € se subvencionaron ocho proyectos presentados a la Delegación de Misiones, tres para el continente americano, cuatro para África y uno para Asia,

  • con 27.075,40 € se ayudó directamente a misioneros

  • y la Delegación se coordinó con parroquias, asociaciones e instituciones para hacer posible sus hermanamientos o ayudas a misioneros riojanos de sus comunidades con un importe de 30.004,60 € ,

  • a destacar por su significación y generosidad fue la ayuda destinada al Orfanato “María de la Pasión” de la República Democrática del Congo, dirigido por la misionera riojana Luz Divina Martínez Rodrigo, fueron 18.007, 85 € que los niños riojanos que hicieron su Primera Comunión en el año 2018 recaudaron para este proyecto.

 

La pandemia del Covid 19, está atacando de un modo virulento a varios de los países donde nuestros misioneros riojanos están presentes. El confinamiento como medida preventiva de contagio y el colapso de los sistemas sanitarios se complica con situaciones económicas débiles y de trabajos de subsistencia, esto unido a estructuras sanitarias precarias y en su mayoría de pago, así como la dificultad del acceso al agua y una alimentación idónea, hace que el virus se extienda y conviva dejando en la indefensión a mucha gente.

 

La realidad que se vive y viven los misioneros riojanos es dura y el augurio de futuro no es muy diferente.

 

Miguel Burgos Cámara, misionero Claretiano de Alesanco nos escribe desde Bolivia:

 

“La situación de pandemia, a causa del coronavirus, que está asolando en este momento Bolivia y, más concretamente Cochabamba… Algunos que andan mal de salud y con el coronavirus, se aventuran a ir andando a los hospitales y, a veces, un infarto de corazón u otras enfermedades previas los fulminan en la calle y ahí se quedan, hasta que aparecen los familiares o amigos. Pero al estar infectados, la gente no se atreve a acercarse y quedan ahí, en la calle, en la acera,...Todo muy triste y penoso. Nosotros, los religiosos de esta comunidad,  estamos bien, pero tenemos que salir de vez en cuando para atender a la gente, sobre todo, en funerales… Aquí no hay medios en los hospitales, ni personal sanitario suficiente y cualificado y los hospitales se han convertido en centros de contagio, más que de curación. Por esta razón, la gente evita ir a los hospitales o centros de salud. Estamos en cuarentena desde mediados de marzo y mucha gente no tiene qué comer y la situación económica se ha vuelto insostenible. Casi el 80% de los trabajadores no tienen contratos normalizados   ni seguridad social; viven al día. En fin, una situación complicada. Procuramos cuidarnos, pero uno no sabe, en cualquier lugar o momento nos podemos contagiar.”

 

Alfonso Ruiz Madorrán, Padre Jesuita de Arnedo nos describe la situación del Camerún:

 

“Llevo veintidós años trabajando en Camerún con los niños y niñas de la calle y los menores de la cárcel. ¿Cómo se está viviendo la pandemia del Covid-19?

 

Camerún tiene unos 25 millones de habitantes y las cifras oficiales de hace unos días, dan 14.916 casos confirmados, 2.324 personas confinadas y 359 fallecidos. Ciertamente la pandemia tiene menos fuerza que en España, pero también ciertamente, hay muchos más casos que los que nos dan las cifras oficiales. La hermana Aurelia, que desde hace más de cuarenta años ejerce como enfermera en un dispensario en plena selva tropical, me dice que desde que tienen los test, cada día salen varios casos positivos y añade: “Lo que ocurre es que como la mayoría de la población son jóvenes y fuertes, pasan la enfermedad sin, o con muy pocos síntomas”.  Y me parece que estas palabras resumen muy bien lo que está ocurriendo.

 

El confinamiento como se ha vivido en España es imposible en las ciudades camerunesas. Una gran proporción de personas tiene que salir cada día a la calle para buscar el sustento cuotidiano; los pobres viven en condiciones muy difíciles como para poder quedarse encerrados en sus casas durante varios días. Por otro lado, el sistema sanitario es grandemente insuficiente como para hacer frente de manera eficaz, a todos los enfermos de gravedad…

Entonces, ¿qué está ocurriendo?

Pues que los que tengan que morir se morirán y los demás seguirán viviendo. ¿Fatalismo? ¡No! Las cosas son simplemente así.

¿Y los niños de la calle?

 

Pues como no tienen ni casa ni familia a donde ir, ahí se quedan, corriendo de un lado a otro buscando cómo y dónde encontrar el sustento. Constituyen un grupo más entre los miles de personas que en tiempo de confinamiento, están en la calle. Se han hecho esfuerzos para concientizarles en el uso de las mascarillas y la higiene de las manos, pero al final, las mascarillas sirven más para cubrir la frente, la barbilla o el cuello, que como protección contra el virus. Además, ¿dónde van a encontrar agua y jabón para lavarse continuamente las manos? Es seguro que muchos estarán infectados y que la mayoría pasarán la enfermedad sin darse cuenta de ello.

 

Nosotros, en el “Hogar de la Esperanza” tenemos cuatro hogares para acoger a los niños de la calle: Dos centros de escucha de día y dos hogares de acogida; en estos últimos, los niños están internos. Los centros de día los cerramos al principio de la pandemia para evitar que se convirtiesen en lugares de concentración de niños que serían muy propicios a la transmisión del virus y, durante ese tiempo, los educadores visitaban a los niños en la calle para atenderles, solucionar alguno de sus problemas y para que sintiesen que, en caso de necesidad, siempre estábamos con ellos. Los hogares de acogida siguieron abiertos y tomamos medidas para poder hacer una especie de confinamiento ligero, a la camerunesa, que ha dado muy buenos resultados pues por el momento, nadie se encuentra infectado.

 

El lunes próximo se abrirán otra vez los centros de día a pesar de que la curva de contagios sigue subiendo.  Se están tomando medidas de seguridad para que haya una protección y así evitar los contagios. Utilizaremos mascarillas lavables que se puedan desinfectar cada día; habrá que prestarles shorts ligeros lavables en agua hirviendo, para que después de lavar sus vestidos, puedan ponerse algo encima y así evitar que se paseen desnudos; por supuesto tendremos que organizar mejor la cocina y la comida para que no se vayan con el estómago vacío; organizar las actividades al aire libre para no estar concentrados en las salas de juego o de televisión.

O sea, que la vida sigue y que está claro que hay que estar con ellos a las duras y a las maduras, en tiempos de tranquilidad y también de pandemia… “

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