DOMUND 2020: Aquí estoy, envíame






“Aquí estoy, envíame”, es el lema del DOmingo MUNDial de las misiones de este año, un lema que nos habla de disponibilidad y confianza, dos palabras selladas a fuego en la piel de los misioneros. En los misioneros y su labor las palabras “Aquí estoy” se llenan de significado, pues su vocación misionera de servicio los lleva a un ofrecimiento que atraviesa fronteras e implica el esfuerzo de vivir en otras culturas, comunicarse en otras lenguas y compartir su vida sin miramientos. No tienen miedo, o mejor dicho no son miedosos, pues su fuerza les viene de la confianza de Aquel quien les envía: Jesucristo.


Es en las diócesis, en las congregaciones e institutos misioneros, movimientos…, donde los misioneros han sentido su vocación a la misión ad gentes, desde donde se ven respaldados y ayudados, y donde sienten con gozo que su entrega y envío hace crecer la presencia de Jesucristo en el mundo.


Un mundo afectado por un mal común, con una crisis sanitaria y económica histórica, donde se ha puesto de manifiesto que el papel de la Iglesia es crucial para los más necesitados en países de África, Asia y América, y donde los misioneros en muchas ocasiones han sido la primera línea en la lucha contra el virus, la pobreza y el hambre, respondiendo a su espíritu misionero de entrega, disponibilidad y empatía con los que conviven.


El Domund, año tras años, nos recuerda nuestro ser misionero como bautizados que somos y nos invita a unirnos a los misioneros y a la acción misionera ad gentes de la Iglesia Universal con nuestra oración y sostenimiento económico, a la vez que llama a la vocación misionera, como nos recuerda el Papa Francisco en el mensaje de esta campaña: “Dios continúa buscando a quién enviar al mundo y a cada pueblo para testimoniar su amor”.