Manos Unidas. Memoria 2020


Clara Pardo, presidenta de Manos Unidas: “La crisis no puede ser excusa para dar la espalda a quienes pasan hambre”


· Pedro Camajá, director de Fundebase (Guatemala): “El gobierno aprovechó el contexto de la pandemia para imponer el estado de sitio en lugares donde hay intereses extractivos.

· Hermana Pilar Cobreros, directora del hospital de Dschang (Camerún): “Si quieren salvar Camerún, el primer reto es que el Gobierno proporcione a la población medidas sanitarias básicas”.

· Padre Franklin Menezes, director de Seva Kendra Calcuta (India): “Era insoportable ver las imágenes en los medios de comunicación de la difícil situación de los migrantes que caminaban miles de kilómetros hasta sus casas”.

· En el año 2020, Manos Unidas apoyó a más de 2,3 millones de personas con 503 nuevos proyectos de desarrollo.

Madrid, 16/06/2021.- Esta mañana ha tenido lugar la rueda de prensa de presentación de la Memoria de Actividades de Manos Unidas, correspondiente a 2020. Un acto en el que la ONG de la Iglesia católica de España ha rendido cuentas del trabajo realizado en el ámbito de la cooperación al desarrollo y la sensibilización; una labor que estuvo marcada, irremediablemente, por la pandemia de COVID-19 y su impacto en las poblaciones más empobrecidas.


Clara Pardo, presidenta de Manos Unidas, quiso reseñar cómo en el mes de abril (y solo en el mes de abril), cuando el mundo -y fundamentalmente occidente- se debatía entre la incredulidad y la incertidumbre, los ingresos de Manos Unidas sufrieron un descenso de casi un 40 por ciento respecto al mismo mes del año anterior; una merma motivada, fundamentalmente, por el cierre de las actividades que cada año se ponen en marcha en las 72 delegaciones de Manos Unidas. “Sin esos fondos y las recaudaciones en parroquias y colegios, nuestros ingresos sufrieron un descenso más que considerable”, ha explicado Pardo, para añadir, después, que, gracias a la inmensa solidaridad de los socios y colaboradores, “en Manos Unidas terminamos el año con una recaudación algo superior a los 42 millones de euros, solo un 2,6 por ciento menos que el año 2019”.


La Presidenta de Manos Unidas ha hecho un llamamiento para que, a pesar de la mejoría que se está experimentando en los países en los que el ritmo de vacunación va más rápido, no se deje de lado a los millones de personas cuyas vidas siguen en riesgo en los países que no están preparados para hacer frente a la Covid-19. “Pido a todos que esta crisis no sea la excusa para dar de nuevo la espalda a los cientos de millones de personas que viven condenadas desde su nacimiento al hambre y a la pobreza. No levantemos nuevos muros que impidan el avance de las sociedades más empobrecidas”, pidió Pardo, antes de recordar “cuando, todavía afectados por lo que estaba ocurriendo, nos prometíamos salir juntos y fortalecidos de la crisis”, lamentó la Presidenta de la ONG.


Lee aquí el discurso completo de Clara Pardo.


Derechos indígenas en Guatemala


Por su parte, Pedro Camajá Botón, activista político, defensor de derechos humanos en Guatemala y director de Fundebase, socio local de Manos Unidas que lleva 25 años trabajando con los pueblos indígenas y campesinos en el país centroamericano, hizo un repaso de lo que el coronavirus y las medidas de restricción de movimiento “implementadas con excusa de la pandemia”, han supuesto para las comunidades más pobres de Guatemala. “Estos impactos confirman las grandes brechas de desigualdad social y económica que existen en el país”, aseguró Camajá.


“El gobierno aprovechó el contexto de la pandemia para imponer el estado de sitio en lugares donde hay intereses extractivos. Estas medidas son un claro mensaje de represión contra defensoras y defensores de derechos humanos; de hecho, en el año 2020 aumentaron las agresiones contra este colectivo, llegándose a contabilizar 1004 agresiones de todo tipo, el nivel más alto del último cinco años”, denunció el activista guatemalteco.


Para el director de Fundebase, “otra de las graves consecuencias de la pandemia, ha sido el incremento de la violencia intrafamiliar y contra las mujeres, que las estadísticas oficiales sitúan en el 5% pero que, sin embargo, informes extraoficiales aseguran que ha sido mucho más elevado” explicó.

Camajá relató, también, cómo los conocimientos y prácticas ancestrales de las poblaciones indígenas, tanto en el ámbito sanitario como en el agroecológico, fueron fundamentales para que las familias campesinas indígenas pudieran hacer frente a las consecuencias de la pandemia. “Las familias indígenas que viven y trabajan la agroecología, lograron autoabastecerse de alimentos y gracias a la generación de excedentes en la producción familiar, fueron los principales proveedores de alimentos para sus comunidades ante las limitaciones de movilidad”, expuso.


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