- La Diócesis de Calahorra y La Calzada-Logroño avanza en el plan de consolidación integral del histórico templo y mantiene su cercanía constante con los vecinos afectados tras el aniversario del derrumbe de la torre.
Logroño, 19 de febrero de 2026.- El próximo lunes, se cumplirá un año de aquel fatídico 23 de febrero en el que tuvo lugar el súbito desplome de la torre de la Iglesia Parroquial de Nuestra Señora de la Asunción de Viguera. Desde aquel instante, la Diócesis de Calahorra y La Calzada-Logroño no solo ha trabajado incansablemente en la seguridad técnica del edificio, sino que ha priorizado el acompañamiento humano y espiritual de los fieles y vecinos de esta localidad.
Un compromiso humano con los afectados
Desde el primer momento de la emergencia, la Diócesis ha mantenido un contacto estrecho y permanente con las familias y vecinos que se vieron afectados directamente por las consecuencias del derrumbe. La institución ofreció durante los primeros seis meses alternativas habitacionales y de movilidad para garantizar el bienestar de quienes sufrieron el impacto en su entorno cotidiano.

Este apoyo ha sido constante mientras se avanza en los trámites con las entidades aseguradoras, cuya resolución técnica y económica sigue su curso. Para la Diócesis, la prioridad ha sido, y siguen siendo, los vecinos, reflejando así el rostro de una Iglesia que cuida de su patrimonio, pero, sobre todo, de sus piedras vivas: las personas.
Plan de Restauración Integral y colaboración institucional
Siguiendo la hoja de ruta trazada en septiembre de 2025, la Diócesis mantiene su alianza estratégica con el Gobierno de La Rioja y el Ayuntamiento de Viguera para llevar a cabo una restauración integral que devuelva el esplendor a este bien de interés cultural. El compromiso por la protección del patrimonio riojano se ha materializado en un plan técnico riguroso que no se limita a la reconstrucción estética, sino que aborda los problemas estructurales de raíz.
Según los informes técnicos, el efecto perjudicial de filtraciones de agua subterránea y los empujes anómalos del terreno desde debajo de las soleras de entorno, así como los deslizamientos de taludes con afección de cimientos, continúan siendo el principal desafío, factores que ya provocaron en su día el derrumbe de la capilla sur.

No obstante, la labor no se ha detenido. Siguiendo el plan de intervenciones anunciado, se han logrado hitos fundamentales en los últimos meses:
- Se ha dado continuidad al seguimiento de testigos y el sellado de las grietas aparecidas en la cabecera y la fachada norte para monitorizar la estabilidad del templo.
- Se ha recuperado la chimenea existente, permitiendo restablecer el funcionamiento de la calefacción, vital para la conservación del interior y el confort de la comunidad parroquial.
- El Consejo Superior de Patrimonio ha dado luz verde al proyecto de la nueva espadaña, que se construirá en breve sobre el pórtico cubierto de ingreso. Este proyecto permitirá recuperar el sonido de las campanas en Viguera, incorporando una de las campanas originales de la torre caída, acometiendo a la vez el rejuntado de mampostería en el contrafuerte noroeste para reforzar la estructura.
Mirando al futuro: Seguridad y estabilidad
En el horizonte próximo, se prevé el inicio de un proyecto crucial para la creación de un muro de contención en el talud que da hacia el barranco. Esta obra, junto con un nuevo sistema de drenajes y la modificación de los encuentros de las soleras de hormigón con los muros portantes, tiene como objetivo tratar de suprimir los efectos negativos de las aguas subterráneas detectadas.
La Iglesia de la Asunción, que ya reabrió sus puertas al culto en la pasada Semana Santa de 2025 tras certificarse la seguridad de su interior, sigue siendo el centro de la vida de fe en Viguera. La Diócesis agradece la paciencia de los vecinos durante este año, así como el apoyo y trabajo conjunto que se está desarrollando con la Consejería de Cultura y el Ayuntamiento de la localidad.
Otras intervenciones en la Diócesis
La de Viguera no es la única intervención que la Diócesis está realizando para conservar su patrimonio. Además de otras intervenciones, en cuanto a refuerzo estructural en torres, se están llevando a cabo obras de consolidación en El Rasillo y Zarratón.
En Galilea, se trabaja en la restauración del coro de la Iglesia de San Vicente para asegurar su estabilidad estructural. En Arnedo, la Iglesia de Santa Eulalia afronta un proyecto integral de rehabilitación para preservar su sacristía. Finalmente, en Estollo, se acomete la necesaria renovación de la torre y las cubiertas de la Iglesia de San Andrés, garantizando así la estanqueidad y seguridad de este templo riojano.

